Reflexiones de Maggie, la gata

Tú al cante, yo a la guitarra

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Esta dicho sí, tú al cante, y yo a la guitarra, esta dicho. Me puede, esta escena puede con la gata. Hoy nos quedamos en la tierra patria, allén de los mares se va la Lola, aquella que se fue a los puertos dejando la isla sola. Me bloquea  esa  escena, después del  roneo travestido de  corales  y  diamantes, travestido  de  celos ,bajas  y altas  pasiones, travestido  de  señoritos andaluces  y  caciques  que  piden  a gritos un  “te  voy a  decir  dos o  tres  cositas”. Todo  bajo el  cielo  de un sur, que te arrebata  el  alma entera. Cuando la Lola, mujer de raza y bandera, devuelve con rabia y clase, sin pestañear, a Don Diego ,una  corona  impensable  de diamantes imposibles, levantando  la  furia de un macho alfa que se sustenta  de sucio dinero  y peores  formas. Cuando la Lola, dueña y señora de su cante, de su arte, de su poderío, desprecia el dinero del cacique, se hace si cabe, aún más inalcanzable a los ojos de Heredia. “Déjalo Chipiona, ¿no lo ves?, ¿tú eres su hombre verdad?”, (le espeta a Heredia, teñido de furia y celos).” Lola”, concluye Heredia,  “vámonos de aquí”. cartel la lola se va a lso puertos en un reportaje llamado Tú al cante en MICINEXIN

Después más tarde, en la penumbra, en la soledad de una  mirada que es incapaz de controlar  nada, Heredia, con  sus palabras, indefenso sin su guitarra, esa con la que le ha hecho el amor a  la Lola cada  noche durante diez años. Eso duele tela. Heredia se arma de valor, es un hombre cabal, que le da sombra a la cantaora, un hombre por derecho, que necesita decirle lo que  ella sabe. “Lola, yo te quiero”, ante eso  NO HAY  NADA, esas  palabras son  incontestables. Yo te  quiero, y  ella, más guapa que nunca, mandando  en el cante ,en la palabra y  en  la distancia corta. Mandando, como ella sabe, va y le dice, “yo también te quiero Rafael, pero  así, a mi lado, como siempre”. Las cosas perfectas mejor no tocarlas. Señores, esta gata se  desarma y muere ante la verdad  de un cariño, y no  hay más. Nada  por encima de esto. “Está  bien Lola, no he dicho nada”, y ella con el rejón de muerte entre las pestañas le contesta “pero lo has dicho”….toma ya…..hasta  el próximo día….

1 Comment

  1. Mariví R.

    14 agosto, 2016 at 11:14 am

    La dignidad no se compra con diamantes, es un diamante que se forja en el alma con el fuego de la pasión y el peso del trabajo diario. El amor… ¡ay, el amor! Como escuché hace poco “si no entiende la fuerza de una mirada, tampoco entenderá una larga explicación” Lo dicho, dicho queda. “Palabra y piedra suelta, no tiene vuelta” dice el refrán. Pues ahí queda.
    Besos de canela a esa gata encendida de pasiones que desbordan por las letras.

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