Entrevistas estelares

Ana Villa, una actriz guerrera

By  | 

Fotografía:R.G.

Los cabellos rojos como un jardín cuajado de amarilis, sonrisa franca, la misma con la que te recibe un amigo de toda la vida. Chupa de cuero y pinchos, su look cañero le va  a la perfección. Está bella, desprende fuerza y positividad por todos los poros de su piel. Es su fragancia natural. Así vi a nuestra entrevistada, la actriz Ana Villa, un martes 13 lleno de buenos augurios en el Café de Oriente de Madrid.

Ana Villa, una actriz con mucho carácter

 ¿Cuándo se convirtió la interpretación en algo indispensable en tu vida?

Verás, yo iba para psicóloga, pero un día me puse a pensar en qué me apetecía realmente hacer, y llegué a la conclusión de que deseaba vivir muchas vidas. Lo más cercano a esto era la interpretación, así empezó todo. Me presenté a las pruebas de la escuela de arte dramático y me cogieron. Hasta hoy.

¿Recuerdas qué pasó por tu cabeza cuando hiciste el primer casting?

No recuerdo bien mi primer casting, pero te voy a contar una anécdota que me sucedió y que compartirá mucha gente que vino a Madrid sin tener nada. Cuando llegué, no conocía a nadie y me habían robado toda la ropa de invierno. No tenía muchos ingresos, así que no podía reponerla. De repente me llamaron para un casting de publicidad, era de compresas, y tenía que ir vestida de azul claro. Yo solo disponía de un maillot de ese color. Cuando me presenté, me humillaron muchísimo por ir así. Les expliqué mi situación pero les dio igual, entonces pensé que cuando empiezas no pueden tratarte así, porque más que la vestimenta lo que importa es si tienes talento para hacer lo que te piden.

Aquello te marcaría…

Me marcó para bien, con el tiempo me llamaron para un casting de una importante marca de desodorantes. Se rodaba en Milán. Pedían que fuéramos con el pelo largo, y muy arregladas. Yo me presenté con el pelo corto y sin depilar, era una manera de afianzarme, de probarme a mí misma que si lo conseguía era por mi talento y no por mi aspecto. Lo conseguí, fui elegida entre 500 chicas que se presentaron. Finalmente no lo hice porque me salió una serie.Ana Villa tomando café en un reportaje para MICINEXIN, revista de cine

También psicóloga

Ana, ahora has retomado tus estudios de psicología. ¿Te ayuda para adentrarte y comprender mejor los personajes que interpretas?

Quizás cuando hago personajes en situaciones límite, como Ofelia. Me gusta analizarlos y comprender que les ha podido llevar a dicha situación. En ese sentido sí me ayuda, y ahora que estoy interpretando una psicóloga en “Centro médico”, también.

Cuando obtengas el título de psicóloga ¿ejercerás y abandonarás la interpretación?

No, yo ahora mismo espero seguir actuando, y todo lo que estudie aplicarlo en la interpretación, dirección. Dentro de la psicología, sí me gustaría centrarme en ayudar a que los actores tengan fuerza. Actuar significa correr riesgos emocionales, te acostumbras a vivir en una montaña rusa, y cuando se para, se desencadenan muchas depresiones. Me gustaría hacer talleres para enseñar cómo llevar esas situaciones de la mejor manera posible.

Estuviste cuatro temporadas interpretando a Sole, personaje dulce y fuerte, en “Amar en tiempos revueltos”. ¿Cómo evalúas aquellos años?

Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Cuando haces una serie diaria, además de trabajar en plató, tienes que estudiar en casa cada día. Depende de tu grado de implicación, afinas más o menos. El primer año, no salía ni los fines de semana porque se me acumulaban los guiones, luego vas cogiendo el ritmo. Para mí fue un aprendizaje brutal.Ana Villa en un reportaje para MICINEXIN, revista de cine

Ana Villa en «Amar en tiempos revueltos»

“Amar en tiempos revueltos” ha sido una serie muy premiada fuera de España ¿crees que tendemos a menospreciar nuestros productos?

Por un lado sí, pero hoy en día hay un efecto curioso que está ocurriendo con las series diarias y ahí rompió una lanza “Amar…”. Cuando empecé en la serie, muchos actores que trabajaban en cine o series semanales, no querían actuar en ella porque pensaban que era un subproducto. Pero tras el primer año, cuando vieron que se consolidaba, que había interpretaciones muy afinadas, empezaron a querer trabajar en ella. Es cierto que también la crisis influyó.  Además, la productora Diagonal, cuida mucho sus productos y a sus actores.

Ana, ¿hacer cine es tan aburrido cómo me cuentan algunos actores?

El cine es el máster de la espera y de la concentración. Si tú estás esperando, y esperando, cuando te toque rodar puedes estar en el séptimo cielo. Así que, aprendes a utilizar tus recursos para que esto no suceda.

Una curiosidad, ¿la meta de todo actor es hacer teatro?

Pues yo creo que no. La meta de todo actor es vivir de esto. Sí es cierto, que cuando estás estudiando, tienes que darte cuenta en qué eres más particular y empezar por ahí. Encontrar el hilo del jersey para ir tirando, pero una vez que lo encuentras es un error centrarte en una sola cosa.

«Nosotros somos profesionales y necesitamos estar más respaldados»

Por cierto, ¿qué opinas de los nuevos espacios para hacer teatro, y del microteatro?

Me parece una plataforma que era necesaria para dar cabida a la cantidad de gente que sale, y a profesionales que están en el paro, para poder experimentar cosas distintas. Es muy interesante, porque te permite probar cosas que normalmente no puedes hacer en teatros grandes. En ese sentido me gusta. Por otro lado, tiene que haber unas regulaciones mínimas, porque nosotros somos profesionales y  necesitamos estar más respaldados.

Ana, también te interesa la dramaturgia, ¿Cómo escritora, qué tipo de historias quieres contar al público?

No lo sé, las estoy buscando. Hago talleres con José Sanchis Sinisterra, que es un “mega Dios”, me parece de las personas de teatro más sabias de este país. Cada vez somos más las escritoras y directoras, esto hace que haya otro tipo de historias y más personajes femeninos de peso, de todas las edades. No quiero decir que no haya hombres que no escriban maravillosamente y con gran feminidad.

Una de las cosas que he escrito, partió del análisis de unas amigas mías artistas “Dos Rombos”, sobre el simbolismo de los zapatos en los cuentos clásicos infantiles. Hice una obra pequeña que ahora quiero ampliar. Si te das cuenta, en la mayoría de estos cuentos,  los castigos a las mujeres es en los pies. Parece una manera de advertirlas de que no deben alejarse de la casa.

Y llegaron los premios…

Cuando un actor recibe premios (Ana fue premiada en dos ocasiones por la unión de actores, en el 2007 por “Amar…” y en este año por su papel en  la obra “El discurso del rey”), ¿es señal de que estás en el camino correcto, que elegiste bien?

En mi caso, son premios que me han dado los compañeros, así que para mí es señal de que formas parte de esta gran familia.

Por cierto, ¿no crees que haya poco espacio para los actores? ¿No te parece que solo trabajan tres y no se miran más perfiles?

Es una cuestión de capitalismo puro y duro. Al principio, cuando vine a Madrid, era muy difícil entrar en el teatro porque era una cosa de familias. Resultaba más fácil entrar en la televisión, algo que te iba aportando experiencia. Ahora es todo lo contrario, si no sales en la tele no puedes hacer una obra que tenga cierta repercusión. También está pasando otro efecto que me asusta un poco, hoy en día no solo te miden por tu talento, sino también por la cantidad de seguidores que arrastres en las redes sociales. Me parece espeluznante.

Los proyectos de Ana Villa

Cuéntanos tus proyectos, Ana.

Espero seguir en “Centro Médico”, me gusta mucho y se trabaja estupendamente. También voy a empezar a ensayar una obra titulada “La madre que me parió”, dirigida por Gabriel Olivares y escrita por Ana Rivas, de Sainz Producciones. Trabajaré con Marisol Ayuso, Esperanza Pedreño, Juana Cordero…va a ser una cosa de mucha risa. Estrenamos en el Teatro Fígaro a mediados de enero, es una comedia muy tronchante.

Ana Villa en un reportaje para MICINEXIN, revista de cine

Pasemos a la segunda parte de la entrevista ¿cuál es tu película favorita de la historia del cine?

Realmente no tengo una película favorita, sin embargo hay una que me gusta mucho, “Carretera perdida” (1997, Lynch). Es brutal, en ella las cosas no son evidentes, algo que me gusta mucho porque te da qué pensar. Dentro de las españolas me decanto por “El verdugo”, una obra maestra. También me encanta el cine de mucho terror.

«Las horas», su secuencia favorita

¿Qué escena, entre todas ellas, te emociona?

En este caso me tengo que ir a “Las horas ”(2003, Daldry), hay una escena donde Julianne Moore está haciendo una tarta con su hijo, que es impresionante. Ella está encantadora con su hijo, mientras decide si marcharse de casa o suicidarse. Maravillosa Julianne Moore.

¿Prefieres versión original o doblada?

Lo veo todo en versión original, el doblaje que se hace sin duda es bueno, pero prefiero sentir la voz del actor.

¿Las palomitas son un incordio o forman parte del ritual del cine?

Me parece parte del ritual. Lo que detesto es que la gente sea maleducada, muchos creen que están en el salón de su casa. Hay unas normas básicas de convivencia cuando se está en un espacio público, pero no todos las cumplen.

Ha sido una delicia comenzar la nueva temporada con Ana Villa, Una mujer que decidió vivir muchas vidas, gracias por compartir tu arte con todos nosotros.

 

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en psicologodecabecera.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

2 Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.