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Miguel Hermoso, talento y humildad

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Fotografías: Chema Pombo

En la calle Pintor Rosales de Madrid, existe un local llamado “La Habana vieja” donde los camareros son encantadores, y te permiten trabajar con absoluta libertad. Creo que iré más veces, a disfrutar de sus cócteles, que saben mejor cuando te lo sirven con una sonrisa. Este trocito de Cuba en Madrid, fue el lugar elegido para encontrarnos con el actor Miguel Hermoso. Para mí fue un grato placer conocerle. Ya me gustaba como intérprete, y comprobar lo interesante que resulta en persona, hizo que aumentara mi simpatía por él. Además, fue tremendamente sincero en sus respuestas. Me habló todo el tiempo con la verdad, sin esconderse. Tenía tan al descubierto sus sentimientos, que casi los podía tocar. No es cosa fácil encontrar entrevistados así, y cuando lo haces, te sientes tremendamente afortunada.

En “La Habana vieja” con Miguel Hermoso

Miguel, supongo que teniendo un padre director de cine y una madre directora de casting, llevabas la vocación en la sangre…

Bueno, no lo sé. No soy científico y desconozco hasta que punto la genética influye. Lo que sí ayuda, es el ambiente cultural en el que te crías. En mi caso, de lo que más se hablaba en casa era de películas, y lo que veíamos se analizaba desde un punto de vista técnico. Aprendí un montón de cosas sin darme cuenta.

Con respecto a la vocación… hasta muy tarde no me lo planteé como un medio de vida, además mis padres intentaron convencerme por todos los medios para que no lo hiciera. Me presenté a las pruebas de la RESAD a lo loco, sin un proyecto, y resulta que me cogieron, lo que me produjo un gran subidón.

Pero aunque te presentaras a lo loco, imagino que en el fondo deseabas que las pruebas salieran bien ¿no?

No, te quiero desmitificar un poco esto. En el fondo, la interpretación no era para mí más que una diversión y un desahogo. Cuando entré en la escuela, comencé a leer a muchos autores, a ver el poder que tenía aquello. Vi que no se me daba mal, y entonces empecé a creérmelo. Sin embargo, ni siquiera entonces pensé que podía llegar a cobrar una nómina por este trabajo. En realidad, con 17-18 años, no pensaba que fuera a ser alguien de provecho, sino un vagabundo.

¿ Y por qué tenías ese concepto de ti mismo?

Porque el concepto que se tiene de la realidad en ese momento, no se corresponde con lo que ves, y entonces vas chocando. Encontrar esta profesión, significó para mí una tabla de salvación y un portal de conexión con la realidad. Era una manera de desarrollarme como persona sin arruinar mi vida, que era un poco mi tendencia de entonces.

El poder de la palabra

¿En qué momento sentiste que se había convertido en un verdadero proyecto de vida?

Cuando me metí en el mundo del teatro, yo no sabía si quería ser actor, director o escritor…lo que realmente deseaba era crear. Durante los cuatro años en la RESAD, comencé a darme cuenta de lo mucho que disfrutaba interpretando delante del público, y del inmenso poder de la palabra. El proyecto fue cogiendo cuerpo poco a poco.

Cuéntanos Miguel, ¿te has sentido alguna vez poderoso sobre un escenario?

Verás, hay momentos. Cuando notas el silencio, lanzas el dardo de la palabra y aciertas en la diana, te sientes inmensamente poderoso. Aunque no hay que olvidar que es una ficción, y por lo tanto es importante no creérselo demasiado. Te puedo decir que es una sensación que engancha, pero es necesario no dejar de ser un aprendiz y creer que lo sabes todo. En el momento en el que haces eso, el mecanismo se detiene y te caes.

Me dijo Miguel Rellán que veía el teatro como un  trabajo colectivo, en el que unas veces harás el papel protagonista, otras un papel pequeño…pero lo importante es sacar adelante el proyecto ¿opinas igual?

Sí, efectivamente. Ahora estoy interpretando un papel breve en la obra de teatro “El padre”, junto a Héctor Alterio entre otros. Es verdad que todos somos importantes para que salga adelante la obra, y si hay sensación de equipo todos destacamos. Para mí es una satisfacción estar 15 minutos en el escenario para que florezca Héctor, más que para brillar yo. Es un gran placer y aprendizaje. Ahora, si no fuera porque Alterio saca toda su fuerza, genio y veracidad, la obra no existiría. Indudablemente es una labor de equipo, pero en el teatro hay primeras figuras y actores secundarios, aunque suene muy antiguo.

Miguel hermoso: “El teatro es el trabajo más mentiroso del actor”

¿Dirías que el teatro es el trabajo más personal del actor?

Y también que es el más mentiroso. Podríamos decir que tienes un pacto con el público, el cual se sienta en la butaca sabiendo que todo es mentira. El autor ha puesto un texto, pero el actor es el que tiene que hacer esa locura prodigiosa de creerse que es un mercader en la Venecia del siglo XVI y transmitirlo.

Miguel, ¿en alguna ocasión un personaje te ha llegado a afectar emocionalmente?

Mira, si tienes la sensación de que es muy duro y de que afecta a tu vida personal, es que lo estás haciendo mal. Yo, por ejemplo, próximamente tendré que interpretar una trama muy dramática. En las escenas de mayor dolor y lágrimas, uno acaba agotado pero con una sensación de enorme felicidad. Te explico, la sensación es la de un corredor de 10.000 metros tras llegar a la meta. Te quedas cansado, pero feliz porque has terminado la carrera y lo has hecho bien. Esto lo digo, sobre todo, por la gente joven que se piensa que para interpretar sufrimiento hay que sufrir de verdad. Es un error. Además, tengo comprobado que no llega al espectador, y que incluso crea cierto rechazo.

¿Te gusta investigar para averiguar qué le puede llegar más al espectador y de qué manera?

Es parte de tu obligación. Necesario para enriquecerse, y hacerse con imágenes que puedan provocar lo que deseas. Lo que no creo es que haya que investigar en la propia psique, hacer psicoanálisis para llegar a un personaje.

Sin embargo, si puede ser bueno proteger esa psique, ya que sois vuestro instrumento de trabajo y os someteis a muchos cambios y presiones…

Sinceramente, creo que la clave es tener mucha humildad y no creerse nada.

Que nunca altere tu psique…

Algo que estoy viendo en ti en esta entrevista…

Bueno, he llegado a esto después de muchas vueltas. Lo que te quiero decir, es que todo es mentira, y yo soy un gran mentiroso. Puedo mentir muy bien, y partiendo de esa base, se pueden alcanzar grandes cotas de verdad. Si un personaje altera tu psique, es que estás utilizando el arte para hacer tu propio psicoanálisis. Algo equivocado porque no es efectivo.

En el proceso de creación de un personaje ¿cómo consigues llegar a lo que quieres?

Es un mosaico, porque dependiendo del personaje puedes capturar cosas que ves, que lees… es necesario estar en movimiento y trabajando todo el día. No tengo un método unitario. Sí me he dado cuenta, que me funciona muy bien la palabra. Cómo habla ese personaje. Las palabras están cargadas de imágenes y emociones. Podríamos decir, que un personaje es como un androide que tú creas. No es una persona de verdad, pero sí puedes montarte películas que le insertas para que haya una frase, o palabra, que lo dispare… y en ese momento estás vivo. También les implanto recuerdos.

¿Es más fácil y aburrido el proceso de creación cuando el personaje es histórico?

Me divierte bastante más. En este caso, tienes mucho en donde beber, aunque también debes tener cuidado de no caer en arquetipos. Debes combinar toda la información con tu propia humanidad, para evitar que te quede hueco.

Cuéntanos Miguel ¿cuáles son tus proyectos?

De momento estoy con las giras de teatro con la obra de “El padre”, y con “Aquiles, el hombre”. En esta última interpreto a Agamenón, es una obra con mucha garra. Además, estoy trabajando en la serie “Servir y proteger”. Mi proyecto ahora, es sacar el mayor partido posible al personaje de Martín.

La película preferida de Miguel Hermoso

Miguel, pasemos a la segunda parte de la entrevista ¿cuál es tu película favorita de la historia del cine?

Me gusta mucho “Uno, dos, tres” (Billy Wilder, 1961), es divertidísima. Además, estás adquiriendo sin darte cuenta, conciencia de lo sucio y caótico que es el mundo de la política. Es una película con mensaje, aunque no te quieran colar una moraleja.

¿Tu secuencia favorita?

Me divierte especialmente, aquella en la que Macnamara está reconvirtiendo al joven comunista en un nuevo capitalista. Recuerdo que no para de entrar gente con trajes, anillos y otras cosas. Incluso consigue que un conde cutre le traspase su título, mientras el joven no para de quejarse continuamente. Estupenda secuencia.

¿Eres de versión original o doblada?

De original, siempre que se pueda. A veces las veo en versión doblada y después en original. En España hay muy buenos dobladores.

Como habéis podido comprobar, disfruté muchísimo charlando con Miguel Hermoso. También aprendí, y me plantee algunos conceptos sobre la interpretación. Muchas gracias por tu generosidad Miguel, nos vemos por los escenarios.

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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