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Fernando Vaquero: “Soy muy exigente con mi trabajo”

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Reportaje fotográfico: Chema Pombo y Diego Pombo

El conocido “Café Manuela”, situado en la calle San Vicente Ferrer de Madrid, fue nuestro punto de encuentro con el actor Fernando Vaquero.  Nos pareció el lugar perfecto. Cuando entras en “Manuela”, viajas a principios del siglo XX, donde los cafetines eran lugares de apasionadas tertulias culturales y políticas. Fernando nos recibió con una gran sonrisa. Es una persona transparente, con la sensibilidad a flor de piel y una mirada llena de cosas que contar. Los ojos que saben hablar, son los más preciados.

“Sentí un ambiente donde todo lo represivo de la sociedad desaparecía por completo”

Cuéntanos, ¿cómo empezaste en el mundo de la interpretación?

Estaba estudiando para piloto, pero lo que me rodeaba no me terminaba de llenar ni me sentía integrado en ese círculo, entonces una amiga me propuso acompañarla a una clase de teatro en La Cuarta Pared. El profesor era  Adolfo Simón, el cual me dijo que si quería asistir tendría también que participar y no quedarme como mero espectador. Aquella fue mi primera intervención en el teatro, sentí un ambiente donde todo lo represivo de la sociedad desaparecía por completo….y ahí me quedé.

¿Tuviste la sensación de haber encontrado tu lugar?

Me sentía mucho más cómodo que en el exterior. Esa comodidad, hasta entonces, solo me la proporcionaba la soledad.

Y a partir de ahí ¿cómo fue el proceso de ir formándote y buscando hueco?

En “La Cuarta Pared” hice el primer curso. Después, gracias a un contacto, tuve la suerte de trabajar en el teatro profesional en una obra de Itziar Pascual.

Es decir, en seguida se fijaron en tu talento…

Tuve suerte. Con mi perfil, había entonces en Madrid muchísimos. Afortunadamente di con el contacto adecuado, en el momento justo.

Fernando Vaquero y su amor por el teatro

¿Qué sentiste cuando pisaste un escenario por primera vez?

Fue maravilloso. Subir al escenario es un momento muy especial. Para mí era como un pequeño hogar, una parcela muy privada mía. Era mi sitio, porque perdía la timidez y notaba una gran libertad. Sin duda, la palabra libertad es la que me ha condicionado para seguir en el teatro.

Deduzco, que lo que más deseabas hacer cuando empezaste a trabajar como actor es teatro.

Eso es. Profesionalmente hablando, nunca me había fijado en el resto de medios ni creado demasiadas expectativas.

La energía del público os envuelve…

La energía es muy real, y en ciertas funciones es el propio público quien te está guiando. Quizás no debería ser así, pero sientes cómo te empujan hacia un lado o hacia otro. Ves claramente qué está funcionando y cómo tienes que decir la siguiente frase ese día, en ese contexto.

Cuando notas que el público siente rechazo hacia lo que estás haciendo ¿cómo reaccionas?

Con mucha concentración. Intentando obviarlo y tirando hacia adelante. Este tipo de cosas se notan sobre todo en comedia. Es impresionante, cuando no funciona me vengo abajo e intento mantener el tipo.

“El público más que duro es exigente”

¿Cómo es el público español que va al teatro? ¿Es muy duro? ¿Sabe ser agradecido cuando ha disfrutado?

Tampoco tengo referencia de otros públicos, excepto el inglés, ya que estuve en Inglaterra viviendo un tiempo. Sin duda, allí se toman más en serio la profesión de actor. Nuestro público no sé si ha cambiado mucho a lo largo de los años. Ahora suelen ir al teatro grupos que contratan esa actividad o grupos de personas mayores, algo que influye en el resultado de la función. El público más que duro es exigente, aunque es cierto que existen obras maravillosas que  no va a ver, porque cada vez se va más a lo fácil. Y con esto no quiero demonizar al público, pero me preocupa.

¿Qué opinas de los formatos como el microteatro?

Mira, el otro día lo hablaba con mi novia, que también es actriz. Ella me hizo ver que es un escaparate para que, aquellos que no tienen otra vía, se muestren. Esa parte la entiendo y alabo, pero creo que el formato de microteatro en sí, está devaluando lo que es el teatro. No pongas la palabra teatro, llámalo X.

Fernando Vaquero publica su primer libro

Fernando, tú eres un hombre polifacético porque además de actuar, escribes, tocas algun instrumento, cantas… ¡un artista muy completo!

Me considero multidisciplinar, ahora acabo de escribir mi octavo libro, pero es el primero que se publica. Se titula “Que me jodan”  un texto sin filtros, sin tabúes. Es muy crudo y precisamente por eso va a polarizar mucho a sus lectores. El libro toca diferentes temas, como la redención, la búsqueda del lugar que uno ocupa en el mundo, la pérdida. Todo ello va sucediendo paralelamente, o durante, la búsqueda del amor pasado de uno de sus dos personajes protagonistas. De momento lo va a editar “Malbec”. Pero hay otra opción que lo mismo se suma al proyecto.

Ya sé cómo definirte: ¡hombre del Renacimiento!

Fernando ríe. Es demasiado humilde para aceptar tal definición.

Pues mira, alguna vez me lo han dicho, pero me lo tomo a broma porque me queda muy grande ese término. Hago tantas cosas para sobrevivir emocionalmente. Si no hiciese las cosas que me pide la mente y el corazón, me moriría…

¿Como autor qué llevas dentro?

Me gusta mucho hablar de la verdad, de la soledad. Me interesan los viajes interiores de cada uno, detrás de cada persona suele haber un mundo interesante que descubrir. Siempre me ha gustado escribir sobre historias muy personales.

“No puedo evitar odiar los castings”

Cambiemos de tema, ¿emocionalmente desgasta mucho la profesión de actor? Más que al tema creativo me refiero a los castings, hablar con contactos, esperar llamadas…

Sí, desgasta mucho. Pero es parte necesaria de tu trabajo. Lo que no puedo evitar es odiar los castings. Antes hacías uno, dos como mucho, y te cogían o no. Ahora tienes que hacer dos o tres, esperar que te elijan, y estar a la espera de que la productora diga que sí para entrar en la serie. Conozco casos de actores en los que tras rodar varios capítulos, la productora ha decidido que no debía estar ahí. Que pueda suceder esto, es algo muy duro para el autoestima de una persona.

¿Crees que este mundo cada vez es más cerrado y solo trabaja un pequeño grupo de privilegiados que caen bien, son muy guapos o tienen muchos seguidores?

Quien no quisiera estar en ese grupo de privilegiados, a mí me encantaría, no voy a criticarlos por ello. Sin embargo, es cierto que hay gente con mucho talento que nunca tendrá una oportunidad y eso es algo que me entristece. Yo sigo trabajando en la medida de lo que puedo, pero soy consciente de que hay actores mucho mejores que yo, y sin embargo soy yo el que está ahí.

Por otro lado, lo de las redes sociales es un desparrame. Siempre he sido un poco reacio a ellas, ahora me he hecho un Instagram y tengo Facebook, porque al final es necesario. Los seguidores que tengas cuentan cuando te hacen un casting.

Fernando, hablemos de tu proceso creativo  hasta llegar al personaje ¿ qué sueles hacer?

Te voy a ser muy sincero, yo he hecho personajes muy antagonistas tales como Rafalín en “Bandolera” o Juan Peña en “Amar es para siempre”, y mi proceso creativo es intuición pura y dura. Cuando hago castings no soy el típico actor que va con apuntes o poniendo voces, conecto con lo que lea en la separata, y si me han dado previamente información sobre el personaje la integro, pero con la intuición por delante. Cuando el personaje ya es tuyo, le vas dando forma en cada situación que interpretas, y terminas conociéndolo a la perfección.

“Soy muy exigente con mi trabajo”

¿Alguna vez te ha dejado emocionalmente tocado un personaje?

Es algo que no debería ocurrir, pero sí que me ha sucedido. No por mí, sino por mi compañera Nuria Gago en “Amar es para siempre”. Yo interpretaba a un maltratador y era muy de verdad lo que hacíamos, además mi compañera es una estupenda actriz y muy generosa. Cuando terminaba cada secuencia, tenía la necesidad de ir a abrazarla y pedirle perdón. Yo soy muy exigente con mi trabajo, y cuanto mejor se realice, más va a trascender y comunicar lo perverso de la situación al público.

Pasemos a la segunda parte de la entrevista, ¿cuál es tu película favorita?

Me gusta especialmente “El indomable Will Hunting” ( 1997, Gus Van Sant). Me encantan los actores y el guión. Ellos, en cada secuencia, ofrecen una autentica y magistral clase de interpretación. La historia, además de hermosa me resulta conmovedora.

Aparte, me gustaría recomendar una película que va a estrenarse este año “Animales sin collar”, dirigida por el director novel Jota Linares e interpretada por Natalia Mateo, Natalia de Molina, Jorge Grao… Te hablo de ella porque conozco el guión y el esfuerzo de todo el equipo, sin duda va a ser un pelotazo y arrasará en los próximos Goya.

La secuencia favorita de Fernando Vaquero

Dime una secuencia

Hay una secuencia, junto a un lago, donde Matt lo rebate todo a partir del intelecto. Robin Williams le hace ver que las cosas se pueden conocer, pero hasta que no las experimentas no tienen el mismo valor. En ese momento, el personaje de Matt da un paso atrás para reflexionar, y a partir de ahí, tiene otro tono.

¿Eres de versión original?

Lo soy, pero muchas veces también veo las películas dobladas. Creo que todo aquel que se quiera dedicar a esto, debe verlas alguna vez en original. Es indispensable.

Gracias al Café Manuela por acogernos y tratarnos con tanta amabilidad. Y las gracias más especiales a ti, Fernando Vaquero, por tu amabilidad y cariño. Nos vemos por los escenarios.

 

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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