Buscando Shangri-La

¿Dónde está Emanuela Orlandi?

By  | 

Versione Italiana: http://www.micinexin.net/2018/07/04/dove-e-emanuela-orlandi/

El 22 de junio de 1983, una preciosa niña de 15 años desapareció sin dejar rastro en el centro de Roma. Emanuela Orlandi era ciudadana vaticana, y asistía asiduamente a clases de música en el Conservatorio “Tomasso Ludovico da victoria”. Todos los que la conocían alababan su talento con la flauta travesera, era una niña aplicada y de gran sensibilidad. Fue justo allí, tras asistir a una lección, donde se le perdió la pista para siempre. El conservatorio estaba muy cerca de la Piazza Navona, además pertenecía al mismo edificio donde se encuentra la famosa Basílica de Sant’Apollinare. Sin duda, un lugar clave en la desaparición de Emanuela como veremos más adelante.

¿Cómo sucedieron los hechos?

Según parece, antes de entrar a clase, Emanuela fue interceptada por un hombre que le ofreció trabajar en un desfile de moda promocionando productos de la marca Avon. La propuesta era atractiva para una chiquilla de su edad, ya que además de adentrarse por unas horas en el mundo de las modelos, podría ganar una gran cantidad de dinero. Acude a clase tarde, menos concentrada de lo normal debido a la propuesta de trabajo que no para de rondarle por la cabeza. La lección finaliza antes porque el profesor debe asistir a un compromiso. Emanuela aprovecha para llamar a casa y  pedir consejo a su madre sobre el trabajo que le han ofrecido, pero no está. Se lo cuenta a una de sus hermanas, quien le aconseja que se olvide del tema. Sin embargo, Emanuela no lo hace.

Es una muchacha alegre, llena de sueños e ilusiones, por eso la posibilidad de trabajar en un desfile y ganar 350.000 liras (unos 180€), le resultaba más que tentador.  Necesita que alguien le aliente a aceptarlo, y se dirige hacia la parada del autobús para pedir opinión a su compañera y amiga Raffaella, pero no le aclara nada ya que le responde: “Tú verás”. Finalmente Raffaella sube al autobús, pero Emanuela continua en la parada. Su amiga es la última en verla. La única pista que puede dar, es que ve desde el autobús como una chica morena se acerca a Emanuela. Después, oscuridad.

La familia Orlandi se intranquiliza

Frente al Palacio de Justicia, sobre el Trastevere, una de las hermanas de Emanuela junto a un grupo de amigos la esperan. Pasan los minutos y comienzan a extrañarse. No es una niña que suela ser impuntual. Tras esperar un tiempo, deciden ir a buscarla a Sant’Apollinare. No hay rastro de su hermana.

Cuando a las ocho de la noche se continua sin saber nada de ella, se encienden todas las alarmas. La familia acude a interponer una denuncia, y a pesar de lo mucho que insistieron en hacer entender que Emanuela era una niña muy responsable e incapaz de hacer pasar a los suyos por una situación semejante de manera voluntaria, la policía no los toma muy en serio porque considera que es una inocente fuga adolescente. Desesperados, comienzan a buscarla por la zona donde la chiquilla fue vista por última vez. Vuelven a casa con las manos vacías.

Llamadas misteriosas

Tras varios días de angustia y oscuridad, el 25 de junio los Orlandi reciben la llamada de un tal Pierluigi. Dice que su novia ha visto a una muchacha parecida a Emanuela, en Campo dei Fiori de Roma. Según relata, porta una flauta y vende cosméticos. Además les dice que se llama Bárbara, y que no quiere tocar la flauta en público porque, a causa de su astigmatismo, debe usar gafas y se avergüenza. Es algo que Emanuela ha dicho muchas veces en casa. Los Orlandi contienen el aliento, ¿estarán cerca de reencontrarse con su pequeña?.

Al día siguiente vuelve a llamar Pierluigi. Cuenta una cosa más sobre Barbara: debe tocar la flauta en la boda de su hermana. Como Emanuela. Es entonces cuando el tío de la niña le pide una cita para hablar en persona de lo que sabe. Sin embargo, Pierluigi se niega y no vuelve a llamar más.

No recibirán otra llamada de interés hast el 28 de junio. En este caso es alguien que se identifica como Mario. Relata que, en Roma, ha visto a un hombre junto a varias chicas vendiendo cosméticos. Una de ellas corresponde físicamente a Emanuela y dice llamarse Bárbara. La supuesta Bárbara ha hablado con él, le dice que es de Venecia y que se ha ido voluntariamente de casa con el consentimiento de los padres. Ambas llamadas van encaminadas a marcar la dirección de la fuga. Algo inconcebible para los Orlandi. Tanto la policía, como el servicio secreto italiano, pide a la familia que esté muy atenta a las futuras llamadas que se puedan producir. Sin embargo, tienen que pasar aún varios días hasta que vuelva a producirse otra importante.

Las palabras de Juan Pablo II

Roma se convierte, de la noche a la mañana, en la ciudad de la muchacha sonriente con la cinta en el pelo. Toda la ciudad es empapelada con su foto, la ciudadanía se moviliza como pocas veces para conseguir la vuelta a casa de Emanuela. El Papa, tras el Ángelus del 3 de julio, clama por la liberación de Emanuela, y por primera vez se pronuncia públicamente la palabra “secuestro”. El hecho de que el Papa mencione el tema, lo convierte inmediatamente de interés internacional. Para los Orlandi, en principio, es una buena noticia.

Dos días después, la sala de prensa de El Vaticano recibe la llamada de un hombre que dice saber qué le ha sucedido a Emanuela. Les informa, que si desean volver a ver a la muchacha, es necesario que antes del 20 de julio sea liberado Ali Agca, el turco que intentó asesinar al Papa en 1981. El terrorismo internacional hace acto de presencia en el caso Orlandi. Este llamante será conocido como “El amerikano” por su marcado acento anglosajón. Según cuenta pertenece a la misma organización terrorista de Agca, “ Los lobos grises”. Para negociar el intercambio, pide una línea directa con El Vaticano, la 158.

El llamante misterioso también se comunica con la familia Orlandi varias veces. Les ofrece supuestas pruebas para demostrar que retiene a la niña y que continua con vida. Algunas de ellas son: una grabación con su voz diciendo donde estudia, la fotocopia de su carné de estudiante, una carta escrita por ella y las partituras que llevaba cuando fue raptada. Los expertos no consideran que sean pruebas suficientes para seguir negociando. Tras el 20 de julio no vuelve a aparecer.

El extraño “Frente de liberación turco anticristiano Turkesh”

Esta organización mandó varios comunicados informando que eran ellos los que tenían secuestrada a la muchacha. Para demostrarlo, aportaron datos tales como que Emanuela había sufrido una crisis nerviosa a los 13 años y que tenía seis lunares en la espalda. Todo era cierto. Con los años, se ha descubierto que todo fue una invención de la Stasi alemana para dirigir las sospechas hacia los nacionalistas turcos. Un juego sucio internacional, que únicamente sirvió para crear más confusión en el caso Orlandi.

La banda de la Magliana

En aquel entonces, el arzobispo estadounidense Marcinkus era el director del Instituto para las Obras Religiosas (IOR, o más conocida banca vaticana). Movía las finanzas a su antojo, y tenía muy buena relación con Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano, el cual quebró rodeado de una aureola de escándalo en 1982. Según parece, Marcinkus y Calvi eran socios en diversos negocios sucios, incluso podrían haberse dedicado a blanquear dinero de la mafia. Es posible, que alguna banda mafiosa entrase en cólera al descubrir que el dinero que habían llevado para blanquear hubiese desaparecido en manos de Marcinkus y Calvi. Entonces, puede ser que decidiesen ponerse en contacto con Enrico De Pedis, jefe de la banda romana de La Magliana, para que les ayudase a recuperarlo. A partir de aquí se abren dos posibles hipótesis:

  • Hay investigadores que creen que Emanuela conocía de antes a las personas que la secuestraron. Pudieron ser dos simples delincuentes que se ganaron la confianza de la niña, después intentaron violentarla y la asesinaron. Cuando el Papa habla en el Ángelus sobre la muchacha, un grupo mafioso que desea recuperar su dinero perdido decide aprovecharse de la situación. Entonces le piden a De Pedis que investigue sobre el tema. El jefe de La Magliana encuentra a los delincuentes, recupera el cuerpo de la niña y sus efectos personales para poder realizar el chantaje al Estado Vaticano. Por esta razón enviarían las cosas de Emanuela, pero nunca una prueba de vida tal y como  requerían los negociadores.
  • Otra línea de investigación se dirigiría hacia el propio De Pedis como el autor material del secuestro junto a su amante Sabrina Minardi. También por encargo. De hecho, tras la muerte de De Pedis, Minardi confesó que fue él quien lo hizo. En una declaración cuenta cómo sucedió todo, y el papel que tuvo en la acción. Dice que la llevó en su coche hasta un punto de El Vaticano, y que allí fue entregada a otros hombres que esperaban en un vehículo. Desvela el lugar donde estuvo en cautiverio, quién fue la carcelera de la niña y el trágico final de Emanuela, cuyo cuerpo terminó en la hormigonera de una cantera de Torvaianica. Tras investigarse sus declaraciones, hay cosas que se demuestran y otras tantas que no. Sabrina Minardi abusó durante años de los estupefacientes y algunos hechos se confunden en su cabeza, sin embargo hay quien asegura que ella es la clave para descubrir cuál fue el destino de  Emanuela Orlandi.

Enrico De Pedis (Renatino)

El secuestro de Mirella Gregori

El 7 de mayo de 1983, desapareció Mirella Gregori. Tenía casi 16 años, también era una muchacha buena y muy unida a la familia como Emanuela. Desapareció tras bajar a la calle después de recibir una llamada por el portero automático. Le dijo a su madre que era un compañero de clase, que estaría diez minutos con él y volvería. Nunca más se supo de ella.

Se comenzaron a unir ambos casos cuando la familia recibió una carta del falso “Frente Turkesh”responsabilizándose de su secuestro. Después, tanto los Gregori como su abogado, comenzaron a recibir llamadas de un desconocido con acento extranjero describiendo físicamente a la muchacha y también su ropa íntima. Era claro que quien fuese el llamante, decía la verdad. Tiempo después, el abogado de la familia recibió otra llamada, le decían que preparase a los padres de Mirella, pues estaba muerta y en poco tiempo les facilitarían el cuerpo. Nunca lo hicieron.

Algunos investigadores, consideran que este secuestro se hizo a modo de prueba. Su objetivo principal siempre fue Emanuela, y con Mirella realizaban un macabro ensayo.

Pietro Orlandi: “La verdad no puede morir nunca”

El hermano de Emanuela Orlandi, Pietro, no ha dejado de buscarla en estos 35 años. Ha movido, y continua, cielo y tierra en busca de la verdad. No quiere excusas banales, ni tiene intención alguna de olvidar a la pequeña Emanuela. Su hermana le pidió que le acompañase a la escuela de música aquel 22 de junio, pero tenía un compromiso y le fue imposible. Recuerda cómo se marchó enfurruñada de casa. No podía imaginar que era la última vez que la veía. Pietro es un hombre amable y cercano. Le hemos pedido una pequeña entrevista y nos la ha concedido encantado. Aquí la tenéis.

Pietro, eres un hombre fuerte que no has dejado de luchar por conocer la verdad sobre Emanuela todos estos años ¿ alguna vez te han amenazado para que dejases de investigar?

Nunca. Es posible que no resulte peligroso para los responsables del rapto de Emanuela. Sin embargo, en 1997, tras el primer cierre de las investigaciones declaré ante un periodista que El vaticano se había olvidado de una de sus ciudadanas y que no había querido nunca prestar su colaboración. El día después, fui convocado por el presidente de gobernación en El Vaticano el cardenal Castillo Lara, que en un tono amenazante y arrogante me tiró a la cara el periódico con mi entrevista y me dijo: “¿Todavía con la historia de tu hermana? Ya basta”. Era la primera vez que tenían una falta de diplomacia tan grande, pero comprendí que aquellas palabras del cardenal, aparentemente personales, representaban el pensamiento de El Vaticano.

Desgraciadamente, quien es capaz de ocultar la verdad durante 35 años, se siente tan seguro sobre cómo gestionar la situación que no teme a nadie. Durante todos estos años han estado buscando la manera de que se olvidase esta historia, esperando que el paso del tiempo la borre. Afortunadamente no lo han conseguido,  lo único que han hecho es que la opinión pública dude tanto de las instituciones vaticanas como italianas. Por un lado, El Vaticano siempre ha evitado colaborar ocultando, según mi punto de vista, la verdad. Por otro lado, la Procura italiana siempre ha aceptado de manera pasiva este comportamiento, hasta consentir archivar la investigación.

Cuando el Papa Francisco te dijo : “Emanuela está en el cielo”, ¿crees que te lo dijo para consolarte o porque sabe lo que realmente le sucedió a tu hermana?

Estoy convencido de que el Papa sabe lo que sucedió aquel 22 de junio de 1983. Nos encontramos en un lugar público, fuera de la iglesia de Santa Anna en El Vaticano, y nos dijo esta frase sin añadir nada más. Le respondí que mientras no tuviese una prueba de su muerte, mi deber era buscarla viva.

No podía pensar que íbamos a aceptar solamente una frase consoladora. Es normal que crea ante la falta de pruebas, tanto de si está muerta o viva, que sepa más que nosotros. En aquel momento vi la posibilidad de una apertura, de una colaboración. Hice muchas peticiones a su secretario personal Mons. Fabian Pedacchio, para tener un encuentro privado con el Papa y pedirle explicaciones sobre esa frase. Me habría gustado contarle muchas cosas sobre el tema…sin embargo no he recibido ninguna respuesta, y el muro de silencio se ha levantado aún más.

Hace unos meses pude hablar con el secretario de estado, el Cardenal Pietro Parolin, quien ha estado muy disponible pero me ha dicho claramente que es imposible que consiga encontrarme con Bergoglio.

Tanto el Estado Italiano como el Vaticano ¿te han ayudado aunque fuese un poco durante estos años o siempre ha buscado desalentarte?

Como te he comentado antes, el Estado Vaticano siempre ha evitado colaborar aunque Emanuela fuese ciudadana vaticana.Y el Estado Italiano siempre ha consentido con esto. Sin duda, el hecho de que hayan ocultado la verdad durante estos años quiere decir que existe una verdad muy incómoda para todos. Una caja de Pandora que podría hacer salir quien sabe cuantas verdades inconfesables. Recuerdo que  a los pocos días de la desaparición de mi hermana, un monseñor de la Secretaría de Estado, concretamente Morandini, hizo una confidencia a mi padre. Le habló de una invitación entre el Estado Italiano y Vaticano (a nivel de presidencia del consejo) a no abrir una brecha que difícilmente se habría podido volver a cerrar. Creo que la archivación del caso en el 2015 no sea otra cosa que aceptar esa invitación.

¿Es cierto que en el 2012 hubo encuentros entre el magistrado Capaldo (quien seguía desde hacía años la investigación) y un alto prelado del Vaticano?

Sí, es un hecho que considero de los más importantes de los últimos años, ya que se trata de una admisión por parte del Vaticano de conocer lo ocurrido en 1983.

Esto ocurrió en el 2012, pero yo lo supe en el 2016. Capaldo tuvo una serie de encuentros no oficiales con un alto prelado en el interior de una ala de los Museos Vaticanos. Pienso que fue en la biblioteca, porque en aquellos años estaba cerrada por cuestiones de seguridad, ya que en la planta de arriba se encontraban el apartamento papal. Fueron una serie de negociaciones donde se pedían favores a la fiscalía a cambio de información sobre el destino de Emanuela.

¿Favores?

Sí, en concreto dos. Pedían que fuese la magistratura a quitar de la Basílica de Sant´Apollinare la tumba del criminal Enrico De Pedis. Dicha sepultura había sido autorizada por el propio Vaticano en 1991, pero desde que el nombre de De pedis se mezcló con el rapto de Emanuela, les creaba cierta molestia. El otro favor consistía en que la magistratura encontrase una solución “indolora” para cerrar el asunto de Emanuela con una medio verdad creada con el fin de dañar lo menos posible a la Iglesia. A cambio de todo esto, le habría dado al magistrado un dossier en el cual figuraban algunos nombres y su responsabilidad en el asunto de mi hermana. Sería una verdad parcial, porque el prelado dijo que sólo se podía llegar hasta cierto nivel, más allá nunca. Algunos nombres no podrían ser jamás revelados.

Capaldo le dijo, que aquello que más nos importaba saber era si Emanuela estaba viva o muerta, y si estaba muerta, deseábamos tener su cuerpo para darle una digna sepultura. El prelado le dijo que tenía que consultarlo, y en un encuentro posterior le dijo que cuanto le pedía era posible. ¡Estaban dispuestos a que el cuerpo de Emanuela fuese encontrado!

Sin embargo, fue la última vez que el prelado contactó con Capaldo, ya que el nuevo jefe de la Fiscalía de Roma, Giuseppe Pignatone, anunció la apertura de la tumba de De Pedis y  desde ese momento se encargó de la investigación quitándosela a Capaldo. En poco tiempo Pignatone pidió la archivación del rapto de Emanuela, cosa a la que accedió el juez a pesar de nuestra oposición. El caso sobre la desaparición de Emanuela ha sido definitivamente cerrado.

¿Siempre has pensado que tanto el rapto de Emanuela como el de Mirella estaban relacionados?

Las investigaciones fueron siempre a la par desde el momento en el que los presuntos raptores de Emanuela hablaron sobre cómo iba vestida Mirella, incluida la ropa interior, el día que desapareció. Lo hicieron para probar que la tenían. Esto demostraba, al menos, que quienes llamaban sabían el destino de Mirella. A parte de esto, nunca fue probada una verdadera unión entre ambos casos. Aunque los supuestos raptores siempre dijeron que secuestraron a ambas porque una era ciudadana italiana y otra vaticana, lo que les servía para crear presión a la hora de pedir la liberación de Ali Agca.

Pietro, ¿crees que algún día se conocerá la verdad?

Estoy seguro. La verdad no puede morir nunca. La verdad y la justicia no pueden ser consideradas únicamente un sueño inalcanzable, una utopía. Son los principios fundamentales de cada estado que se considera civilizado, por esta razón yo nunca renunciaré a aquello que estimo un derecho sagrado: saber qué le ha sucedido a Emanuela y obtener finalmente justicia. Las personas desaparecidas no son solo un trozo de papel sobre el cual estampar el sello de “archivado” para ser después olvidados en cualquier cajón. En el ciclo vital de cada ser vivo está el nacimiento y la muerte, no existe la “desaparición”. No renunciaré nunca a buscar la verdad, aunque esto haya condicionado mi vida durante 35 años, y hasta que no tenga la prueba de que Emanuela está muerta, para mí será un deber encontrarla viva.

Últimas novedades y preguntas sin respuesta

Hace pocos días, el periodista italiano Andrea Purgatori dio a conocer un hecho que sucedió a las pocas horas de ser secuestrada Emanuela, cuando en su casa estaban preocupados por su tardanza pero aún no sabían nada de lo sucedido. Parece ser que sobre las 20:30 un desconocido llamó al Vaticano con la intención de hablar con Casaroli, el secretario de estado se encontraba de viaje en Polonia junto al Papa, así que pasaron la llamada a la sala de prensa. Cuando respondieron, el interlocutor misterioso simplemente dijo que Emanuela había sido secuestrada. La llamada no se tomó en serio hasta el día siguiente, cuando Emanuela seguía sin volver a casa. Sin embargo, decidió silenciarse, y no se ha sabido de su existencia hasta hace poco.

Como os habréis dado cuenta, el caso Orlandi sigue rodeado de misterio, con más preguntas que respuestas. Algunas preguntas que, tras haberme leído y visto todo el material que he podido, me hago son:

  • ¿Por qué tras la aparición de “El amerikano” El Vaticano pidió a los servicios secretos italianos que se apartasen del caso?
  • ¿“El amerikano”  fue incapaz de aportar una prueba de vida porque Emanuela estaba muerta desde el primer día?
  • ¿Por qué Marcinkus nunca fue imputado por sus presuntos negocios sucios con Calvi?
  • ¿ El rapto de Mirella Gregori fue un ensayo?
  • ¿Por qué  fue elegida precisamente Emanuela Orlandi para ser secuestrada?
  • ¿Por qué en un principio los presuntos secuestradores querían hacer creer que Emanuela se había ido voluntariamente?
  • ¿Es creíble la confesión de Sabrina Minardi?
  • ¿Por qué se consintió que Enrico De Pedis fuese sepultado en Sant’Apollinare?
  • ¿Por qué El Vaticano no tiene el menor interés en que se esclarezca el destino de una de sus ciudadanas?

 

Y así podría continuar hasta el fin del mundo. El caso de Emanuela Orlandi podría ser el caso de cualquiera de nosotros. Ciudadanos normales, que viven su vida sencillamente,  y de pronto se pueden ver envueltos en los juegos sucios de las altas esferas. Es vergonzoso y asusta mucho. Mi querida Emanuela, donde quiera que estés te mando todo el amor del mundo. Y a ti Pietro Orlandi, gracias por tu cercanía. Te deseo lo mejor.

 

 

 

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *