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Jordi Frades: “Me emociona mucho ver a los actores entregarse”

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Fotografías: Chema Pombo y Diego Pombo

Conocí a Jordi Frades en un bar de Lavapiés. Se celebraba el estreno de una obra de teatro que se había representado en una sala de la zona, yo no conocía a casi nadie. Una amiga me presentó a Jordi, y la verdad, no me costó nada simpatizar con él. Envalentanada al sentirle tan cercano le propuse entrevistarlo en un futuro, le pareció bien y me dijo que le llamara cuando quisiera. Sin duda, Jordi Frades es un hombre de palabra. Cuando le contacté acababan de estrenar la exitosa  serie “La Catedral del Mar”, y se mostró encantado de verse con nosotros.

No podía existir otro marco mejor para nuestro encuentro que el Café de Oriente, en el corazón de Madrid. Allí nos tratan igual que si fuésemos unos ilustres tertulianos de la tele, y no dudan en prestarnos sus rincones más bellos para hacer nuestras entrevistas. Por algo son el número uno en Madrid, porque tienen clase.

Desde el primer momento Jordi Frades se mostró colaborador, es una persona afable, ingeniosa y bastante divertida. Es de esas personas que te encantaría llevarte a casa después de la entrevista, por la positividad y energia que transmite. Además, no habla por hablar, aprendimos mucho conversando con él. Atentos.

Los inicios de Jordi Frades

Jordi, ¿cuándo descubriste que lo tuyo era contar historias detrás de una cámara?

Desde muy jovencito comenzó a apasionarme el cine. Mi padre era viajante, así que pasaba mucho tiempo fuera de casa, entonces mi madre iba bastante a ver películas y yo la acompañaba, junto con mi abuela, al cine de reestreno. Estaba con el chupete y a la vez fascinado por la pantalla grande.

Fueron pasando los años, y empecé a trabajar como administrativo en Font Vella. Pensé que mi sueño se había ido al traste, aunque siempre me decía a mí mismo que no deseaba ese trabajo para el resto de mi vida. Al cabo de un año, el destino se encargó de que no me renovaran el contrato, y entonces creí que era el momento de intentar perseguir mi sueño. Finalmente, tras suceder una serie de cosas,  conseguí trabajo como figurante y haciendo teatro.

Entonces comenzaste delante de las cámaras…

Sí. De hecho, tras hacer de figurante, empecé a trabajar como actor en una compañía de teatro. Incluso me estuve preparando para las pruebas del Instituto del Teatro. Después, a la hora de matricularme me preguntaron si lo hacía en interpretación o dirección, y dije dirección sin dudarlo. Al final no lo acabé, porque a través de amistades conseguí mi primer trabajo como ayudante de dirección en una serie de TV3. Empecé a dirigir programas, obras de teatro para la televisión… y mi gran oportunidad llegó cuando Joan Bas, que era jefe de ficción de TV3, me ofreció dirigir la serie diaria “Poblenou”. Fue un gran éxito.

¿Para un director es más difícil encontrar una oportunidad que para un actor?

Cierto. En mi caso, cuando me dedicaba a actuar, era muy malo. Recuerdo que uno de mis compañeros de teatro era presentador de un programa infantil, y un día nos dijo que necesitaba a alguien para que hiciese de amigo suyo en una presentación. Fui yo, y cuando terminé de hacerlo regresé llorando a casa sintiéndome un inútil. Me di cuenta de que la vida del actor es sufrir mucho y que te genera bastante inseguridad. Cosas que yo no llevaba nada bien.

¿Cuando comenzaste a trabajar detrás de la cámara se te fueron todos los miedos?

Sí, seguramente desde la inconsciencia. Recuerdo la sensación de pánico que sentí cuando terminamos la temporada de la serie “Poblenou” e hicimos una cena. Al ver la cantidad de actores, técnicos, y personas que en muchos momentos les había dicho como tenían que hacer las cosas, sentí un verdadero escalofrío. Seguramente si eso lo hubiese visto antes de empezar a rodar, me habría muerto de miedo y hubiera sido incapaz de hacerlo. Ahora me tomo mi trabajo como un juego muy serio. Intento recuperar mi parte de niño siempre. Si solo  pensara en la enorme responsabilidad que tengo, no podría dar ni un solo paso.

 

¿El haber comenzado como actor te ha hecho ser más empático con ellos?

Sin duda. Entiendo un poco lo que pueden vivir, sufrir, incluso la inseguridad física que sienten. Recuerdo que mi aspecto me la generaba, yo quería ser Harrison Ford, pero no llegaba a Paco Martínez Soria.

Te martirizabas mucho…

Es verdad, pero todos los que nos dedicamos a esto nos martirizamos. No sé si en realidad es una necesidad para poder crecer, porque si eres autocomplaciente tampoco avanzas en la vida.

“Siempre me he movido más en una zona de colaboración con todos”

Una curiosidad, Jordi. ¿Los directores sufrís muchas presiones de las cadenas y productoras para elegir a uno u otro actor?

En absoluto. Yo he trabajado tanto en cadenas públicas como privadas y nunca me han impuesto a nadie.

O quizás te han dicho que a ese no…

A ver, al final como todo en la vida, nada es trabajo de uno solo. Cuando yo lo he tenido muy claro, nunca me han dicho que no. Otra cosa es que se genere un debate porque llevas varias propuestas para interpretar un personaje. En ese debate participa tanto la cadena, como la productora, los guionistas…y lo hacen porque a mí me gusta que sea así.

Hay otro tipo de serie que son las de plataforma, se trabaja desde otro lugar. Es posible que el director sea de renombre o venga del cine, y entonces se respeta que su punto de vista sea casi único. Me parece bien, es una manera de hacer las cosas. Yo siempre me he movido más en una zona de colaboración con todos. A mí me parece enriquecedor, porque han existido ideas muy buenas que no han partido de mí.

¿Eres un director abierto a trabajar con caras poco conocidas? Porque hay directores que no van más allá de los cuatro actores de siempre…

Sí lo soy, pero este es un tema complejo. Los directores somos personas con determinados gustos como todos. Igual que me gusta un tipo de lámpara o color para las paredes, me gusta un tipo de actor determinado. Esto que te digo, llevado al mundo del director de casting es peligroso, porque si hay un único criterio de los cuatro actores que te gustan acabas trabajando sólo con ellos. A mí me gusta trabajar con gente diversa. Por un lado trabajo con actores con los que me apetece hacerlo, y por otro con aquellos que no conoces tanto pero que quieres probar para ver que pasa.

Ya te digo que es un tema complicado, porque a veces tenemos un tiempo limitado para rodar y prefieres ir a lo seguro. También en las rueda de prensa nos suelen pedir al actor más mediático en lugar del que tiene más peso en la serie.

 

Es culpa de todos en realidad…

Creo que todos pecamos un poco de la mismo, pero es un pecado que tiene su lógica. Igual que a ti, para que te publiquen una entrevista en cierto periódico te será más fácil si el actor es conocido, para mí también será más fácil que me compren una serie si voy de la mano de Javier Bardem. Es difícil encontrar el equilibrio entre ser justo, ser ambicioso, que el reparto no sea conocido, y ser comercial.

¿Eres de esos directores que van a ver obras poco conocidas o microteatro en busca de nuevos actores?

Sí, y me he encontrado con actores que luego han estado en series. En “La Catedral” ha habido actores en los que hemos pensado para hacer papeles breves tras verlos en pequeñas salas de teatro.

Lo bueno que tienen series como La Catedral es que hay papeles grandes, medianos y pequeños…

Cierto, además hemos tenido actores que le daban a papeles pequeños una gran trascendencia y eso es un lujo.

En  “Matadero” hemos trabajado con actores que son más conocidos en el ambiente teatral, como Camila Viyuela. La vi en “La respiración”, y cuando me la propuso Juan León, tras hacerle una prueba no necesité más. Como ves, sí hacemos trabajo de campo. Lo que nunca hago es mirar los seguidores de twitter. Creo que esto es una leyenda urbana, porque nunca me han propuesto a nadie basándose en sus seguidores en las redes.

“Es muy importante la primera impresión que tenga de los guiones tras la primera lectura”

Por lo que dices, a ti las redes te interesan lo justo.

Yo entro poco en las redes sociales. Cuando estreno una serie sí me gusta leer la opinión de la gente, me interesa. Sin embargo, siempre hay un punto enfermizo en esto. Recuerdo que tras emitirse el primer capítulo de “La Catedral”, todo eran maravillas. De repente leí un comentario negativo y me amargó la noche. Esto, para mí, es lo enfermizo de las redes. Sacan lo peor de ti.

La crítica doméstica escrita es compleja, cuando dejas constancia escrita de una opinión, y esta es tenida en cuenta por una productora o cadena, pueden llegar a destrozar la carrera de una persona. Es algo muy peligroso. Personalmente comento algo sólo si me gusta, en caso contrario no escribo nada porque un comentario negativo me parece nocivo y ególatra.

 

¿Te afectan más dos críticas malas que diez buenas?

Una mala que diez buenas. También te digo, que si tuviera diez malas y una buena, esa crítica positiva sería muy valorada por mí.

Jordi, siempre me ha fascinado el proceso creativo de los artistas. Cuéntame el tuyo.

En mi caso, es muy importante la primera impresión que tenga de los guiones tras la primera lectura, por eso elijo muy bien el momento de hacerlo. Después, tras leerlo cien veces, intentaré reproducir lo que sentí  en la primera. Las siguientes lecturas te van dando los matices, además, todos los departamentos colaboran y aportan ideas. Ante esas aportaciones, hago de filtro para que no me aleje de lo que sentí por primera vez.

También existe una sensación atmosférica cuando lo lees, y seguramente es lo más complicado de explicar. La única manera de hacerlo es basándome en referencias pictóricas, musicales… Precisamente la música a mí me referencia mucho, y la uso bastante. En otras ocasiones un frase, o sólo una palabra, te ayuda a encontrar lo que buscas.

“Soy muy empático con lo que ruedo”

¿Eres un director que admites propuestas de los actores o eres muy rígido?

Soy un poco de todo. Algunos actores dicen que doy mucho miedo, cosa que no puedo entender. Es cierto que en los rodajes suelo estar muy concentrado, y si no hablas se forman una imagen de ti equivocada. Después, cuando me conocen todo cambia. Y respecto a las propuestas, depende mucho de como sean y del actor que la haga.

¿Y de la química que tengáis?

No, eso da igual. No voy a dejar de escuchar a un actor porque tengamos menos química. Sí es cierto, que la experiencia que tengas con ese actor cuenta. En los primeros capítulos de una serie es cuando más veces tengo que decir que no, porque es cuando la estás estilizando. En “Matadero”, por ejemplo, he tenido que rechazar muchas propuestas porque es una serie con un tono muy complejo. Fíjate, es una comedia que no es una comedia porque no tenemos que hacer reír, aunque a veces hagas reír. Levantar esto es muy complicado, yo mismo tenía que censurarme ciertas ideas porque significaba traicionarme. En resumen, no soy muy incisivo con los actores. Para ti es muy cómodo trabajar con actores te hagan volar y consigan hacer crecer tus ideas.

¿Alguna vez mientras rodabas una secuencias te has emocionado con la interpretación de los actores?

Sí, y suelo llorar. Con “Isabel” lloré mucho, hay gente que tiene el poder de emocionarme, y Michelle Jenner es una de esas personas. Con “Matadero” se me han caído las lágrimas rodando con Camila Viyuela y Ginés García Millán. Soy muy empático con lo que ruedo, y me emociona mucho ver a los actores entregarse, hacen cosas espectaculares.

¿En alguna ocasión estabas rodando y los actores han comenzado a improvisar?

Sí, me ha sucedido en “Matadero”. Hay dos personajes muy graciosos y maravilloso que interpretan Ginés garcía Millán y Miguel de Lira. Interpretan a dos sicarios con mucha verborrea, y en ocasiones dicen cosas muy absurdas. Había una secuencia de una sola página, donde ambos están hablando en un coche, y se convirtió en una de cinco minutos porque empezaron a morcillear. Les propuse pactar: hacer una parte tal y como está en el guión, y otra hablando de Julio Iglesias. Lo rodamos así, y se ha mantenido porque queda muy gracioso.

 

Jordi, ¿qué tipo de historias te apetece más contar?

No lo sé, no hay un tipo específico. Curiosamente, el cine de época e histórico es el que menos me ha emocionado siempre. En “Isabel” me preocupaba aburrirme, e intenté por todos los medios que resultase entretenida a la hora de rodar, y también para el espectador, claro está. Eso hizo, creo, que fuese más asequible para todo tipo de público. Y la verdad es que los guiones eran fantásticos.

La película predilecta de Jordi Frades

Pasemos a la segunda parte de la entrevista ¿cuál es tu película favorita de la historia del cine?

“Blade Runner” (1982, Ridley Scott), es una película que habré visto más de cien veces. Con ella hubo un cambio de estética y tonal. Sigue siendo moderna a día de hoy. Las películas que más me llegan son aquellas en las que me quiero convertir en protagonista, y yo quería ser Harrison Ford, quien además es uno de mis actores favoritos. Esta película, junto a la de “Star Wars”, cambiaron mi vida, porque con ellas decidí que era eso lo que deseaba hacer.

¿Tu secuencia preferida?

Posiblemente aquella en la que Ford intenta descubrir qué hay en la Polaroid que ha encontrado. Es una secuencia que me fascina, aunque la experiencia de los años me hace ver lo engañoso que es el truco de llegar hasta la perspectiva de la foto, lo cual es prácticamente imposible.

¿Eres de versión original?

Sí, pero también te digo que ciertas películas como “Blade Runner” me gusta más su versión con la voz en off y doblada. Otras que me gustan dobladas son las de Clint Eastwood, cuando lo hacía el gran Constantino Romero.

También me agrada acudir cuando puedo a las salas de cine de versión original, porque es donde se ven mejor las películas. En Barcelona está una de las mejores salas de Europa, la “Phenomena”. Es la esencia de lo que era antes el cine, con su cortina roja que se abre, y la alfombra de “El resplandor” en el vestíbulo. Lo lleva el director de cine Nacho Cerdá, y es un canto de amor al cine.

Millones de gracias por tu generosidad, querido Jordi. Estoy deseando ver “Matadero”, por lo que he visto y me han contado, va a ser un éxito aún mayor que “La Catedral del Mar”. ¡Nos vemos por los escenarios !

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

1 Comment

  1. Marta

    10 septiembre, 2018 at 7:06 pm

    Pero que corta se me ha hecho, por dios… Y me la he leído ya dos veces. Que genial este hombre, de verdad!!! 🙂

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