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Álex Gadea: «No perder la esencia de lo creado en los ensayos es un reto»

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Fotografías: Chema Pombo

Tener la oportunidad de contar por segunda vez con Álex Gadea, ha sido todo un lujo. Reconozco que después de disfrutar de su Christian en Cyrano de Bergerac, donde además interpreta otro pequeño papel muy sorprendente, mi ojos le observan de manera diferente. Ya me gustaba cuando publicamos la primera entrevista, pero tras sentirle en el teatro, mi admiración es más grande y tengo unas tremendas ganas de verle sobre las tablas una multitud de veces más. Redescubrir un actor, es para mí como enamorarse. Algo se remueve en tu interior, y cada vez que le ves creando personajes, no puedes evitar mirarle embelesadamente.

Además, Álex es una persona de trato muy agradable. No sólo conmigo, porque al fin y al cabo le voy a entrevistar, y es lógico que desee mostrarme su mejor cara. Lo es con el público que le reclama a la salida de los teatros. Es cariñoso, cercano y agradecido. Un actor de los de toda la vida, de los que aman a su público y no se creen por encima de él

Adios a Cyrano

Álex, este verano te despediste de la obra con la que llevas más de dos años, “Cyrano de Bergerac” ¿podríamos decir que existe un antes y un después en tu carrera después de este proyecto?

Sin duda. Ha sido el proyecto de teatro más longevo en el que he estado. Esto deja poso, da mucho oficio y genera resistencia. Estar dos años y tres meses dice mucho de lo que esta obra ha significado para mí. El personaje de Christian representaba lo jovial, lo fresco, lo físico…y para mantener todas estas cualidades sobre el escenario, he hecho un gran esfuerzo. Con el tiempo me he dado cuenta de que el hecho de no perder la esencia de lo creado en los ensayos, es todo un reto. Por eso ahora el cuerpo me pide hacer cosas diferentes y embarcarme en personajes con más edad, peso y experiencia.

Te confieso que verte en la obra supuso para mí un descubrimiento de una parte artística tuya que quizás en las series se mantenía un poco eclipsada…

Algún compañero que me conoce desde hace años, me ha dicho que había encontrado mi lugar o que me veía en mi salsa. Creo que me lo dicen porque, como en tu caso, me han visto en otro tipo de proyectos y al verme por primera vez sobre el escenario han notado que el teatro es mi hábitat. En realidad siempre lo he considerado así. El teatro no tiene paralelo en el aquí y ahora para un actor. Y eso es muy gratificante para el que lo hace y para el que lo ve.

¿Pero por qué existe esa manía de encasillar cuando puedes aprovechar el talento del actor en mil perfiles distintos?

Romper con esto es otro gran reto para mí. Durante tu carrera, aparecen joyas como Cyrano donde tienes la oportunidad de arriesgar, probar y dejarse llevar haciendo cosas que puedan sorprender al público. Cyrano me ha dado mucho más de lo que yo podía esperar, en todos los sentidos. Con esta obra he obtenido mucho oficio, satisfacciones y la oportunidad de conocer a gente maravillosa. Siento mucho respeto y admiración por los actores con lo que he compartido el espectáculo. Trabajar con José Luis Gil, ha significado compartir escenario con un ejemplo de oficio y buen actor. Sin duda es un grande de la escena.


«No te despides de todos los proyectos de igual manera»

¿Te ves ahora o dentro de 10 años interpretando al propio Cyrano?

Ahora mismo no, pero sí es cierto que se ha bromeado sobre ello. Alberto Castrillo, el director de la obra, decía que teníamos que seguir con el espectáculo hasta que yo cogiese el relevo. Sin duda es un personaje que al haberlo trabajado desde dentro, y visto a través de los ojos de José Luis, me parece más rico que incluso cuando lo conocí en la lectura. Si en unos años surgiese la posibilidad de hacerlo, me encantaría.

En tu última función de Cyrano, cuando saludabas al público por última vez como Christian ¿ qué sensaciones tuviste?

Sabía que era la última función, y eres consciente de que cada rutina, cada recorrido, es el último. Quería despedirme y recordarlo al mismo tiempo. Aunque la despedida pasó principalmente por los compañeros, por lo humano. Todos los integrantes de mi última función están desde el primer día de ensayos, y eso tiene un valor. Cenamos juntos después de la función, como de costumbre, en una terraza preciosa de Toro y además también brindamos por mi cumpleaños. Fue una bonita noche, fue especial para mí.

Foto cortesía Álex Gadea

Una curiosidad…¿cuando un actor deja de hacer un personaje con el que lleva bastante tiempo siente una especie de vacío?

No siempre, hay ocasiones en las que uno toma la decisión y te vas con la satisfacción de haberlo disfrutado mucho. Sin duda, no te despides de todos los proyectos de igual manera. En el caso de Cyrano, había mucho afecto hacia la gente y el espectáculo.


Álex interpretará a Pedro de Sotomayor en «Mariana Pineda»

El relevo lo toma otra gran obra de teatro “Mariana Pineda”, la vais a estrenar el 4 y el 5 de octubre en el Teatro de Rojas de Toledo. Háblanos de tu personaje…

Interpreto a Pedro de Sotomayor, el amor de Mariana Pineda. Es uno de los cabecillas de la revolución liberal en Andalucía. Proviene de familia noble, y a lo largo de la historia se descubre cómo y hasta qué punto está capacitado para enfrentarse a una revolución, no solo política sino también humana.

Ahora estás con los ensayos, ¿es muy difícil deshacerse de un personaje tan intenso como el de Christian y empezar con otro también muy fuerte?

No. Cuando empiezas con la dinámica de ensayos de otro proyecto empiezas un nuevo proceso, y de forma natural se va construyendo sin mayor dificultad, al menos en este caso. Un actor trabaja con lo que tiene delante, empiezas con otro director y otros compañeros, y te adaptas al nuevo grupo. Como en la vida misma, vamos.

¿Sois fieles al texto original o habéis hecho algún cambio para adaptarlo a la época actual?

Quise releer primero el texto de Lorca, y después la adaptación de Javier Hernández. Es totalmente fiel a la original. Puede que haya habido alguna breve variación, pero son licencias muy pequeñas.

Foto cortesía Álex Gadea

¿Por qué decidiste involucrarte en este proyecto?

Principalmente porque me llamó Hernández-Simón, uno de mis directores de referencia. Me gusta la capacidad que posee para analizar el texto y de trasladar su punto de vista. Me resulta muy interesante su puesta en escena, y sobre todo, me encanta cómo trabaja con los actores. Exige y se compromete mucho. Además, también quise entrar en el proyecto porque me apetecía trabajar en una obra de Federico García Lorca.

Alex, ¿eres un actor que se ciñe exclusivamente a lo que dice el director o te gusta hacer propuestas?

Yo soy muy de proponer, pero suelo confiar mucho en el director. Para mí es fundamental que existe esa confianza. Si de repente veo que hay una grieta en frente, o que me está guiando a un sitio que no me convence, se me encienden todas las alarmas. Sí te digo que, generalmente, me dejo llevar mucho.

«La entrada de las plataformas ha generado que la gente vea la televisión a la carta»

¿Alguna vez has defendido un personaje sin creer en lo que estabas haciendo?

Me ha podido pasar en proyectos más pequeños, pero en los que he hecho de teatro y televisión no. Recuerdo más tener esa sensación cuando estaba empezando, me embarcaba en proyectos con gente que, como yo, tenía poca experiencia y muchas ganas.

Cambiemos de tema, ¿qué te pareció la acogida de “Tiempos de guerra” por parte del público?

Mira, la serie hizo entre un 15-16% de media. Ahora mismo me parece una cifra muy considerable. En su momento no se vió así porque las expectativas eran muy altas, y no fue bastante. El estreno de la serie coincidió en un momento en el que estaba cambiando totalmente la forma de consumo. La entrada de las plataformas ha generado que la gente vea la televisión a la carta. El sentarse a ver una serie que tú impones una vez a la semana y a una hora determinada, está en periodo de extinción. Ahora bien, hoy en día una serie que hace la audiencia que hicimos nosotros me parece que no está nada mal. 

Por cierto, también vas a estrenar serie dentro de nada en Antena 3, se trata de “Toy Boy”…

Sí, es una historia de venganza. Un hombre está cumpliendo condena por un delito, y sobre esto se abren muchos interrogantes, porque no sabes si es un cabeza de turco o realmente está implicado. Lo que está claro es que sale de prisión con el motor de la venganza y el espíritu de hacer justicia. A partir de ahí arranca la historia. Tenemos como telón de fondo a una Marbella canalla y convulsa en la que están claramente posicionados dos mundos. Uno el de las familias con poder e influencias, y otro de gente con pocos recursos que lucha por sobrevivir. La eclosión de esos dos mundos da lugar a una mezcla de ingredientes muy atractiva para el espectador.

Foto cortesía Álex Gadea
Mateo Medina, en «Toy Boy»

¿Nos puedes adelantar algo sobre tu personaje?

Claro, soy Mateo, el pequeño de la familia Medina. Es una de las dos familias más poderosas de Marbella. No puedo profundizar más, pero sí te puedo decir que en fondo y esencia ha sido un personaje muy novedoso para mí.

Ante tantos estrenos por delante ¿sientes miedo por cómo pueda reaccionar el público o deseos de que llegue ya el momento?

 No, miedo no. La serie la terminamos de grabar en mayo, no he visto nada. Lo que tengo es curiosidad y ganas de verla. El estreno de “Mariana Pineda” es a principios de Octubre, así que una semana antes te diré como estoy. Sí te puedo decir que me siento muy contento con lo que estamos construyendo en los ensayos, y ahora mismo lo que tengo es euforia.

Álex, por último me gustaría saber tu opinión sobre el documental que se emitió como homenaje al recientemente desaparecido Arturo Fernández, en el que Concha Velasco comentaban que no le habían dado un Goya por su pensamiento político…

Ví el documental, me encantó verlo porque creo que le hizo justicia. Arturo Fernández me parece un hombre admirable. Ha estado haciendo su oficio, lo que él quería, hasta el final de sus días. Sin recibir ayuda pública y llenando teatros. Es un actor que optó por un tipo de género y de registro en sus últimos 20 años por el que será recordado por la gran mayoría. Precisamente, me gustó ver el documental porque muestra y pone en valor el trabajo que hizo en sus inicios donde se ve a un actor versátil, haciendo algo muy distinto a lo que estamos acostumbrados. Quizá le ha faltado un mayor reconocimiento por parte del sector

Sobre el tema de las etiquetas, con el paso de los años me generan más repulsión. No creo en ellas. No me gusta creer que formo parte de un gremio donde solo hay una forma de pensar. Creo en la libertad de expresión y pensamiento. ¿Hay algo más fascista que juzgar el pensamiento del otro porque sea diferente al tuyo? Nunca voy a dejar de consumir cine o teatro porque el artista sea de una ideología u otra.


Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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