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Cosimo Fusco: “Me siento orgulloso de que Álex de la Iglesia me pidiese trabajar con él”

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Fotografías: Isabella Vosmikova/ Transversal Comunicación

En cuanto comencé hablar con Cosimo Fusco, me vino a la cabeza la fantástica canción ochentera de Gianna Nannini : “Bello e impossibile…con gli occhi neri e il tuo sapor mediorientale…”. Le queda perfecta, como un traje de Armani. 

Cosimo es más conocido internacionalmente que en Italia, su tierra natal, además de hacerse muy conocido tras interpretar a Paolo, el novio italiano de Rachel en Friends, ha trabajado en películas como “Ángeles y demonios” (2009, Howard) o en series como “Roma” y “El mentalista. 

Ahora le toca enamorar al público español de la mano de Álex de la Iglesia, acaban de terminar de rodar la serie “30 Monedas” para la HBO. Estamos deseando verla.

Cosimo, ¿supiste que lo tuyo era la interpretación desde pequeño?

No, aunque siempre he tenido una sensibilidad especial que alguna vez he mostrado. Recuerdo que a los cinco años escribí mi primera poesía, se llamaba “La lágrima”. Al crecer, también sentí interés por la música. Era un cantante prometedor, y además tocaba la guitarra. Vivía en una ciudad grande, pero muy provinciana, del sur de Italia y mi familia estaba llena de académicos, con lo cual era muy difícil expresar todo lo que llevaba dentro.

Así que decidí dedicarme a la interpretación un poco tarde, a los 22 años, y dejar de lado tanto el deporte profesional como la abogacía.

Cuando uno decide dar un paso tan importante como este…¿se siente mucho miedo?

Sí, pero cuando eres muy joven puedes lanzarte a ello con más facilidad porque eres un tanto irresponsable e inconsciente. Cuando vivía en Milán, intenté entrar en la escuela de interpretación más importante de aquella época, sin embargo no lo conseguí. En ese momento me pareció una gran tragedia, entonces recordé al director del Actors Studio que conocí mientras estuvo en Módena dirigiendo teatro. Así que decidí irme a los Estados Unidos a encontrarme con él, me quedé durante tres meses. Recuerdo que la noche antes de partir sentía mucho miedo, pero la fe que tenía en mí, y la inconsciencia de la juventud, me empujaron a hacerlo.

¿En qué momento sentiste que ya eras actor?

Lo sentí los primeros meses que estuve en Los Ángeles e hice teatro en el “Off Theater”. Fue un gran paso en mi carrera. Hoy en día ya no existe ese teatro, pero cada vez que paso por la zona con el coche, recuerdo lo mucho que significó para mí subirme en aquel escenario.

¿En ningún momento te has arrepentido de la decisión que tomaste?

No, pero sí he flaqueado a veces, más por mi familia que por mí. El hecho de sentirme responsable de ella hizo que me surgiesen dudas. Nunca perdí la fe mí, pero sí soy bastante fatalista y a veces  pensé que no era mi destino ser actor. En alguna ocasión llegué a trabajar en otros campos, por lo que no podía dedicarme de lleno a mi carrera. Creo que son etapas que pasamos casi todos los actores.

«Trabajar con Álex de la Iglesia ha sido para mí como un milagro»

Cosimo, has trabajado en muchos países ¿con cuál método de los que has conocido te has sentido más cómodo?

Siempre me he sentido muy atraído por el método del Actors Studios. Cuando comencé en este mundo, nunca tuve como actores de referencia a los italianos. Hace 30 años se hacía aquí un teatro más fundado en la técnica que en la verdad. En la actualidad el estilo europeo se ha ido afinando más, y ahora en Italia hay muy buenas compañías de teatro  con actores jóvenes y directores bastante interesantes.

Profesionalmente, he crecido más en los Estados Unidos donde he tenido multitud de experiencias positivas. Recuerdo que en los 80, para conseguir dinero, trabajé en los music videos. Tuve la fortuna de hacerlo con Sting, Plácido Domingo, Santana… También hice publicidad con gente como Tony Kaye o David Fincher, como te puedes imaginar aprendí muchísimo en aquellos años.

Ahora, tras haber estado trabajando en España, me siento muy satisfecho por la experiencia. Gracias a este proyecto he podido conocer mejor un país que siempre he adorado y aprender el idioma. Trabajar con Álex de la Iglesia ha sido para mí como un milagro.

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar con Álex?

Un día me llamó mi agente para decirme que le había llegado un guión para mí porque un productor quería saber si estaba interesado. Cuando lo leí, me pareció excepcional. Después descubrí que se trataba de Álex de la Iglesia, de quien había visto varias películas que me gustaron mucho en su momento. Mi agente me dijo que Älex había visto cosas mías que le habían gustado, le encajaba en el perfil del personaje mi físico, y quería saber si estaba interesado en trabajar en su proyecto.

Me siento orgulloso de que me pidiese trabajar con él uno de los grandes directores españoles. El hecho de que este trabajo llegase a mí de esta manera, me ha hecho también pensar mucho sobre cómo se hacen las cosas en Italia y en España. Aquí me cuesta bastante llamar la atención de productores y directores porque no entro en el perfil del actor italiano típico. En cambio, he visto la forma de actuar de un director en España, el cual es capaz de arriesgarse si se siente seguro de su elección.

«Seguramente podréis ver «30 Monedas» después del verano»

Imagino que te habrán dicho que no, pero si pudieses darnos unas pinceladas de tu personaje…

Bueno, la historia transcurre entre El Vaticano, la Iglesia y Roma. Mi personaje es un italiano que se mueve entre estos lugares y España. Su presencia es muy sutil al principio, pero después su sombra se va haciendo más alargada durante toda la serie. Seguramente podréis verla después del verano.

Cosimo, cuéntanos cómo es tu proceso creativo hasta llegar al personaje tal y como lo quieres mostrar.

Verás, no tengo una técnica única. En cada proyecto hago cosas diferentes. Lo comparo un poco con el amor por las mujeres, cada una es única, como una bella casa en la que no sabes desde que lugar entrar.

A mis personajes, en un principio, los observo desde fuera…como si fuesen un holograma. Después me voy involucrando más y conociéndolos mejor. Incluso descubres cosas mientras lo estás interpretando. Aunque parezca extraño, crece contigo. Me gusta mucho abandonarme a la verdad del personaje en cada momento. 

¿Te has sentido libre para hacer tus aportaciones trabajando con Álex?

Absolutamente. Rápidamente confiamos el uno en el otro, y eso aporta mucha libertad cuando estás trabajando. A Álex le gusta ser sorprendido, y no te cansa haciendo ciento de tomas. Hemos rodado a un ritmo veloz, y si en algún momento tomaba una decisión sobre el personaje, Álex me lo agradecía.

Y por último, háblanos de tus proyectos…

Mira, existe la posibilidad de que haga una película con Laura Morante interpretando a su marido, un imbécil malvado. También estoy involucrado en otro proyecto con dos amigos, uno americano y otro escocés. Hemos escrito una historia que se convertirá en una comedia de humor negro. Ahora un profesional nos está haciendo el guión. Y hasta aquí te puedo contar.

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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