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José Luis Gil: “Haciendo doblaje he crecido mucho como actor”

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Fotografías: Moisés Fernández y Chema Pombo.

El doblaje en España es un arte que desde el siglo pasado se realiza con calidad y rigurosidad. Un extenso y colorido ramillete de voces con diferentes matices, y de dicción perfecta, nos han acompañado a lo largo de nuestra vida desde entonces. José Luis Gil es una de ellas. Una parte del público le pusimos cara gracias a “Aquí no hay quien viva”, en ese momento supimos cómo era realmente Buzz lightyear, Tim Allen o Patrick Swayze.

Tiempo después, no pude hacer otra cosa más que inclinarme ante su talento viéndole interpretar a Cyrano. En el teatro se ve todo, lo bueno y lo malo. La magia o los trucos…yo sólo contemplé la magia. Cuando salió a escena, únicamente vi al personaje de Edmond Rostand, ¿josé Luis dónde está? Ha desaparecido para dejar hueco a Cyrano, espadachín de personalidad tan enorme como su nariz…y su corazón.

Sus comienzos en la profesión

¿Es cierto que fue tu hermana la que te llevó de pequeño a tu primer casting?

Sí, recuerdo ir al casting de la telenovela “David Copperfield”. En los primeros capítulos necesitaban a niños para representar la infancia de los protagonistas. Éramos como 200, y el castings consistía en responder preguntas sobre ti. Si el director veía que te expresabas con fluidez y naturalidad, te escogían. Yo interpreté al personaje del actor Luis Morris, decían que existía un cierto parecido entre ambos.

Imagino que te lo tomarías como un juego…

En realidad no, me lo tomé con mucha seriedad y responsabilidad. Recuerdo que se ensayaba durante un mes, como se hace en el teatro. En el momento de ir a plató ya estaba todo bastante aprendido, lo único que faltaba era adecuarlo a las cámaras y seguir las instrucciones del realizador. Yo no era un niño revoltoso, sino bastante tranquilo y observador. Había gente muy agradable y disfrutaba muchísimo a pesar de los madrugones que me tenía que dar.

Y a partir de ese momento comenzó tu carrera ¿no?

Podríamos decir que sí, además en aquellos años no éramos muchos los niños que trabajábamos en esto, y era fácil que hicieses bastantes papeles si entre los profesionales te recomendaban. A mí me llamaban bastante, y llegaría a hacer cerca de 40 papeles dramáticos en televisión. En teatro también trabajé lo suyo.

José Luis Gil de pequeño ,interpretando un papel en la serie «David Copperfield»

¿Desde que empezaste a actuar tuviste claro que sería tu profesión cuando llegases a adulto?

Verás, entre los 12 y 15 años estudié Arte Dramático, así que hice bastante teatro amateur antes de dar el salto al profesional. A los 17, el actor Pepe Calvo me contrató para salir de gira, y fue en ese momento cuando decidí intentar ser actor profesional. El siguiente paso en mi casa, tras terminar el bachiller, era ponerse a trabajar porque no existía la posibilidad de estudiar una carrera. Para mí fue una satisfacción poder ayudar a mi madre con lo que ganaba en el teatro, ya que por aquel entonces mi padre había fallecido.

«El director del estudio, Paco Sánchez, me dijo que tenía una voz blanca»

Desde luego tú estabas predestinado a dedicarte a la interpretación, porque no tienes ni 20 años y te ofrecen un contrato en exclusiva para hacer doblaje…

Sucedió cuando estaba haciendo una obra en el Teatro Benavente. En aquella época existía una fuerte demanda de voces jóvenes, ya que empezaban a aflorar las típicas películas de instituto americanas. Entonces, viéndome hacer teatro me ofrecieron realizar una prueba de doblaje. Apostaron por mí, y decidieron ofrecerme un buen contrato.

Realmente tienes una voz preciosa.

Al principio no, era una voz de adolescente. Con los años fui aprendiendo la técnica. Recuerdo que cuando me ofrecieron el contrato, el director del estudio Paco Sánchez me dijo que tenía la voz blanca. En ese momento no supe lo que quería decir, entonces me aclaró que eso era muy bueno porque se podía adaptar a muchos tipos de personaje.

José Luis, ¿cómo se enfrenta un actor a la visión que ha tenido previamente otro de un personaje antes de doblarlo?

En primer lugar, debes de tener la capacidad y la calidad como actor para intuir qué se debe hacer para pasarlo al castellano, tanto en las intenciones como en el texto. Evidentemente, tú no tienes que transformarte en ese actor en ningún momento. Por otro lado, es necesario hablar al mismo tiempo y que coincida en los tiempos e inflexiones. Todo esto imprescindible hacerlo lo más rápido posible, ya que hay un tiempo limitado para doblar la película.

Cuando empecé a doblar, éramos dos o tres actores fijos y al resto se les llamaba eventualmente. Por el estudio pasaron actores maravillosos, de los cuales aprendí muchísimo viéndolos trabajar.

Hay actores a los que no les gusta hacer doblaje, ni siquiera doblarse a sí mismos…

Quizás porque lo consideran una adulteración. Cuando yo empecé a hacerlo tenía más sentido, porque para poder ver películas en versión original debías a acudir a las salas de arte y ensayo, y no siempre ponían las que a ti te apetecían. 

Ahora es mucho más fácil poder verlas subtituladas, pero hay que ser realista: las películas dobladas se ven mucho más.  Yo también soy un gran amante de la versión original, e incluso cuando doblo pido que me repitan varias veces una secuencia  porque me he enamorado de lo que ha hecho el actor.

Estoy pensando en lo peculiar que es tu caso, a la vez que trabajabas ibas aprendiendo todo sobre el oficio y adquiriendo una gran formación…

Sí, nunca me lo había planteado de esta manera pero es cierto. De niño estudié los tres años que te pedían, y ahí aprendí el método entre otras cosas. Tu mentalidad de niño llegaba hasta donde podía, pero son lecciones que no se olvidan jamás. Todo lo que he aprendido, tanto en la escuela como trabajando con magníficos actores, fue creciendo conmigo y sirviéndome según he ido madurando. 

El gran José Luis de Bergerac

José Luis, ¿qué significa para ti Cyrano?

¡Uf! Tantísimo. El libro me lo leí con 13 años, y me parecía un personaje muy cercano a mí. Si te digo la verdad, nunca me había planteado hacer Cyrano. Siempre había pensado que era un personaje muy difícil, y me conformaba con vérselo hacer, por ejemplo, a José Ferrer.

Cuando surgió la oportunidad de hacerlo, estaba terminando de interpretar una comedia de Woody Allen en el teatro. En ese momento no deseaba meterme en otro proyecto si no me ilusionaba y era capaz de alegrarme el final del día. Alberto Castrillo-Ferrer, el director de la obra, me planteó que se podía representar Cyrano volviendo a Edmond Rostand. Entonces me decidí a hacerlo. 

Yo te he ido a ver un par de veces, y haces que parezca tan fácil…

Esto se lo debemos al José Luis de cuando tenía 13 años y se leyó el libro. Recuerdo que cuando era niño, vi a Julio Nuñez interpretarlo. Para mí, él era como un Dios porque representaba todos los grandes papeles de los clásicos. Poseía una voz muy personal, y terminó siendo amigo mío.

Cambiemos de tema, ¿cómo viviste la llegada de la fama gracias a l enorme éxito de “Aquí no hay quien viva”?

Lo viví con bastante naturalidad. Ya había visto cómo era la fama cuando otros compañeros triunfaban mientras yo hacía doblaje en las salas oscuras. A mí no me importaba, estaba contento con lo que hacía y ganaba muy bien. Además, gracias al doblaje he hecho  todo tipo de personajes y he crecido mucho como actor.

Cuando empezó “Aquí no hay quien viva”, yo tenía 45 años y se vive todo con una mayor madurez. Fue a partir de esta edad cuando de hecho empecé a tener claro lo que quería hacer  y lo que no en mi carrera.

¿Alguna vez te ha llegado a tocar emocionalmente un personaje?

Sé que eso existe, pero a mí no me ha pasado nunca. Cyrano me llega muy adentro, pero esto sucede tres minutos antes de salir a escena.  Cuando termino, estoy muy cansado pero no me llevo el personaje a casa.

Y por último, cuéntanos tus proyectos para este año.

Este mes de abril terminamos terminamos la gira con Cyrano, e inmediatamente nos ponemos a ensayar la siguiente obra. Hemos decidido representar “Eduardo II”, una nueva versión escrita por Alfredo Cernuda. Es un texto maravilloso, y la vigencia que existe en él es absoluta. 

Estamos hablando de un rey homosexual al que todos los poderes obligan a renunciar al amor. Le empujan a casarse con la hija del rey de Francia, a la cual rechaza a pesar de que ella está enamorada de él.  Es un texto muy potente, y estamos muy ilusionados. Voy a trabajar junto a Ana Ruiz de nuevo, y también con Manuel Galiana. La dirección correrá a cargo de Azpilicueta.
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Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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