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Ramón San Román: “Es el momento de estar activos, preparados, y dar visibilidad a nuestro trabajo”

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Fotografías: Cortesía Ramón San Román y LPP Comunicación

Uno de los últimos trabajos que pudo realizar el joven actor Ramón San Román antes de que el bicho traidor decidiese visitarnos, fue la ambiciosa producción colombiana “La reina de Indias y el conquistador”. Serie ambientada en el siglo XVI, y grabada en los paradisiacos exteriores colombianos. Se estrenó el 20 de mayo en Netflix, así que podéis disfrutar de ella, si no lo habéis hecho ya, en cuanto terminéis de leer la entrevista. Ramón da vida a Gonzalo, un personaje de carácter rudo, muy alejado de la personalidad del actor. Por eso le ha gustado tanto interprtetarlo.

«Perdí muchos kilos, pero es una de esas experiencias por las que pagaría»

Ramón, ¿cómo llegó este fascinante proyecto a tus manos?

Soy una persona muy persistente, y cuando me marco un objetivo suelo dejarme la piel hasta lograrlo. Es algo que sucedió con este proyecto. Tengo lazos con Colombia desde hace tiempo, y siempre me había parecido muy atractiva la idea de trabajar allí. Además, había oído que tenían acuerdos con Netflix y otras productoras potentes para hacer historias de época.

Tiempo atrás realicé algún casting en Colombia, pero les cuesta traer talentos del extranjero ya que muchos residen allí y prefieren no tener que invertir en gastos de billetes y estancias. Para este proyecto les dije que me hicieran la prueba, que yo me pagaría todos los gastos pero que me dejasen competir como uno más. Aceptaron, y pude hacer la prueba desde mi casa. Eso es una ventaja porque te relajas más, y profundizas en el personaje. Les gustó cómo lo hice, y conseguí el papel. Aprendí mucho trabajando en este proyecto.

Además, trabajar con esos paisajes de ensueño tiene que ser un aliciente más…

Ya lo creo. Fue una aventura dura porque eran 15 horas de rodaje al día, los mosquitos, el calor… Perdí muchos kilos, pero es una de esas experiencias por las que pagaría. Además, es cómo realizar un viaje en el tiempo, casi puedo decir que viví en el siglo XVI. Fue maravilloso.

¿Hay mucha diferencia entre los castings que has hecho en Colombia y los de España?

Como te he comentado antes, para esta producción lo grabé en casa, entonces puedes repetir las veces que quieras y apoyarte en tus compañeros si es necesario. En cuanto a los castings clásicos, en España son muy fríos y al tener poca información sobre el personaje vas un poco a ciegas. Además, cada vez hay menos castings. Yo llevo diez años en la profesión, y es un problema porque sin entrevistas de trabajo no salen proyectos. Puede suceder que un director de casting se acuerde de ti y te llame, pero no es lo más habitual. Cada vez los directores están más cerrados.

Cuando te sale un casting, como pasa mucho tiempo entre uno y otro, estás más desentrenado. Eso te hace sentir mucha ansiedad, y al ser tu única oportunidad en mucho tiempo, vas como un toro y es muy difícil que fluyan las cosas de manera más orgánica.

«Soy bastante exigente conmigo mismo, y me suelo convertir en mi peor enemigo»

¿En Colombia el casting clásico cambia mucho?

Sí, siempre suele haber un mínimo de coloquio e interacción humana antes de hacer la prueba. Una vez que se ha creado el clima adecuado, se rueda como si ya estuvieses trabajando de verdad. De todas formas, hacer una prueba de casting acertada que te lleve hasta donde deseas, es muy complicado en general.

Mira, yo colaboro con una escuela de actores, y entre los chicos existe una cierta ansiedad. Lo quieren todo muy rápido, salir en Netflix y ser muy conocidos. Yo les intento explicar que ser actor no es eso, sino todo lo contrario. Es una pena que no se hagan más castings porque se aprende muchísimo. Suelo aconsejarles que los hagan aunque sea para publicidad, es algo que les ayudará a curtirse.

Aunque ahora mismo, con las nuevas plataformas se nos han abierto más puertas. Les diría a mis compañeros que es el momento de estar activos y preparados. Sobre todo ahora con la pandemia, debemos dar más visibilidad a nuestro trabajo. Al final, las cosas terminarán llegando.

Sinceramente, ¿alguna vez te han hecho sentir mal en un casting?

He tenido mucha suerte, aunque es cierto que soy bastante exigente conmigo mismo y me suelo convertir en mi peor enemigo. En España, si la fastidias en un casting parece que te hagan la cruz, y suele ser muy difícil que te vuelvan a llamar. Por esta razón, quizás a veces he llevado los casting demasiado preparados, lo cual no me ha permitido ser más libre y fallar. Sin embargo, en los castings para aquellos proyectos que no me interesaban tanto, me he permitido dejarme llevar y curiosamente siempre me han terminado eligiendo para el trabajo.

«El teatro debería practicarse más en las escuelas»


Ramón, tú has hecho personajes de perfiles muy diferentes a lo largo de tus diez años de carrera ¿alguno de ellos te mostró partes de ti que desconocías?

La experiencia más bonita que he tenido ha sido interpretando a chicos homosexuales. Estar en su piel ha significado mucho para mí, muchachos que sufrieron lo indecible porque no les permitieron mostrarse tal cual eran. Vivían en una cárcel interna, y esa cárcel para mí ha sido brutal. Gracias a estas interpretaciones he podido empatizar con ellos, y defender aún más su derecho a vivir la vida que quieran.

Creo que el teatro debería practicarse más en las escuelas, porque te hace tocar la empatía. Algo positivo y necesario.

Además del teatro convencional, también te has animado con el microteatro ¿no te estresaba tener al público tan pegado a ti?

Es un concepto que me llamó mucho la atención cuando me lo comentaron. Fui a ver algunas piezas y me gustó cómo se acoplaban los actores al espacio, la conexión con el público. Además, se ven obras que tienen acción y son muy creativas. Como actor me interesó experimentarlo, me parece que es un gran entrenamiento. Sobre todo para trabajar la concentración, al tener tan cerca al público.

Ramón, sabemos que por culpa de la maldita pandemia vuestra profesión se está resintiendo mucho, pero si tienes algún proyecto a la vista nos gustaría que nos lo confiases…

La verdad es que a mí me ha afectado bastante, porque tenía una visa para trabajar un tiempo en Colombia. Sabía que la productora había cerrado acuerdos con Netflix y que iban a rodar dos series más de época. Todo esto queda ahora en el aire.

Por otro lado, estoy rodando una película que surgió a raíz del confinamiento. Todo lo que se recaude irá a parar a aquellos que se han debilitado más con todo lo que está pasando. Estamos rodando cada uno en casa, y después se lo enviamos al director para que haga el montaje. Creo que va a gustar mucho.

Ramón San Roman además de un espléndido conversador, es todo un guerrero dentro de la profesión. No para de crear, de encontrar oportunidades donde parece haber nada. Tiene claro lo que quiere, va a por ello, posee la mirada de quienes lo consiguen. Amigos, salud y un abrazo apretado.

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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