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María Vázquez: “El arte y la cultura también salva vidas”

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Fotografías: Cortesía de Trama Films

La actriz gallega María Vázquez, está triunfando en los escenarios madrileños con la obra “Fariña”. Tito Asoray la dirige, utiliza el recurso del metateatro con lo cual la obra adquiere frescura y mucho dinamismo de principio a fin. Tuvimos la suerte de que María nos concediese una entrevista, y aprovechamos para que nos hablase de otros temas además de “Fariña”.

«He notado mucho apoyo de la sociedad»

María, ¿Cuándo supiste que lo tuyo era encarnar otras vidas?

En un principio yo hacía ballet clásico. Me gustaba mucho, pero técnicamente era muy mala. Sin embargo, la expresividad se me daba muy bien. Al meterme en teatro para completar con la danza, me di cuenta de que era eso lo que realmente me gustaba. Finalmente, dejé de bailar poco a poco y me metí de lleno en la interpretación.

Tras terminar tu formación y empezar a trabajar, ¿en qué momento te dijiste a ti misma que ya eras actriz?

Tardé mucho. Me daba cierta vergüenza porque siempre me veía como una aprendiz. De hecho sigo pensando que lo soy, porque uno no para de aprender hasta que se muere. Quizás cuando hice “ MataHaris” (2007, Bollaín), al darme premios y ser nominada al Goya, sentí que ya era actriz de manera profesional. 

La mayoría de vosotros me dice que no tiene un plan B en el caso de que no le fuera bien en el mundo de la interpretación ¿se puede decir que adquirís un compromiso de por vida con la profesión?

Es que llega un momento, al menos en mi caso, en el que tu manera de interpretar tiene mucho que ver con tu manera de vivir. Es una especie de compromiso vital.

María, ¿crees que España es un país muy ingrato con sus artistas?

De las Administraciones, lo creo profundamente. Otra cosa es el público. Parecía que el teatro se iba a morir, y ahí estamos sobreviviendo. En general, he notado mucho apoyo de la sociedad. En este momento tan difícil, el público ha hecho el esfuerzo de comprar las entradas y acudir al teatro. Noto su calor.

De parte de las Administraciones, ha quedado patente que tenemos un problema muy gordo con la cultura en este país. Parece exagerado, pero el arte y la cultura también salva vidas. No se trata simplemente de entretener.


«Fariña» es un regalo en uno de los peores momentos de la cultura»

¿Cuál fue tu primera impresión cuando se encendieron las luces y viste al público con mascarillas?

La primera vez me pareció raro, como si estuviese viendo una película de ciencia ficción. Empezamos con la obra al poco de levantarse el confinamiento, y la gente estaba más fría. No sabían muy bien cómo reaccionar. Poco a poco se fueron acostumbrando y comencé a sentir el calor del público.

Te confieso que también me sentí triste, porque tuve la sensación de que esto venía para quedarse un tiempo. Me da pena, porque nosotros somos un país muy sociable y necesitamos mucho el contacto. 

Hablemos de “Fariña”, ¿qué pensaste cuando llegó a tus manos un proyecto tan diferente y especial como este?

Cuando me llegó me pareció un caramelo. Poder hacer diez personajes tan diferentes es todo un reto interpretativo. Estas oportunidades solo te las puede dar el teatro. Hago de hombre, de niña, paso del drama a la comedia… Lo tenía todo. Es cierto que también me daba miedo hacerlo, pero a la vez me moría de ganas.

Somos cinco actores muy diferentes, pero hemos hecho familia. Con lo cual es una alegría doble ir a trabajar, un regalo en uno de los peores momentos de la cultura. Quiero disfrutarlo siendo consciente de que soy una privilegiada.

María, siento una curiosidad tremenda por conocer tu proceso creativo a la hora de enfrentarte a “Fariña”…

En esta ocasión intenté meterme en la cabeza del director, imaginar su mundo, y ver qué podía aportar. Al ser actores que hacemos de los personajes, cosa que desde el principio queda clara porque es metateatro, me pareció adecuado utilizar un método llamado constelaciones familiares. Puede sonar muy loco, pero sentí que ese juego me ayudaba mucho para entrar y salir de los personajes de “Fariña”.

Es cierto también, que es una historia que hemos vivido muy de cerca en Galicia y la tienes muy metida dentro. Confiaba en que eso iba a salir porque está en mi ADN. Era maravilloso poder contar una historia dura y a la vez disfrutar de ello, porque la obra tiene mucho folclore. Ha sido incluso una especie de homenaje a mis ancestros. Contamos la realidad de lo que fue, pero con mucho amor.

«Los problemas que tengo en casa me los llevo al trabajo, y aprovecho para exorcizarlos»

¿Es muy difícil mantener la concentración cuando se está constantemente entrando y saliendo de personajes tan diferentes? 

Sí, de hecho fue lo más complicado de la obra. Ya llevamos tiempo haciéndolo y hemos cogido entrenamiento. Requiere entrar y salir de los personajes estando muy arriba, lo cual es bastante difícil. Entre cajas estábamos como locos.

La obra también requiere mucho entrenamiento físico. Piensa que estamos subiendo, bajando, corriendo, bailando… Es genial, porque nos ha tenido obligados a no perder comba. Algo muy importante en esta profesión para no quedarse anquilosado.

Confiésanos, ¿te sueles llevar los personajes a casa?

Intento que no. Incluso lo hago al revés. Los problemas que tengo en casa me los llevo al trabajo, y aprovecho para exorcizarlos. Pero en ocasiones he interpretado cosas duras, y me ha costado un poco más dejarlo. Ya tengo a mi familia que me pone los pies en la tierra, y desde que tengo niños es más fácil salirse porque te obligan a cambiar de registro rápidamente.

Y por último, María ¿vivir esta pandemia nos está convirtiendo en una sociedad mejor cómo se decía?

Rotundamente no. Ha sacado lo mejor y lo peor de cada uno. La gente buena es más buena, y la mala peor. Me da pena decirlo, pero es lo que creo. Aunque sí confío en que el mundo cambiará a mejor, pero va tardar. No sé si llegaré a verlo.

Hasta el 31 de enero podremos disfrutar de María Vázquez en el Teatro Alcázar de Madrid. Sabemos que las olas nos tienen un poquito ahogados, pero sólo es cuestión de ponerse el traje de buzo y seguir adelante. El teatro nos necesita, y nosotros a él. Un abrazo para todos, y salud.


Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en gabinetedepsicologia.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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