Soy leyenda...

Lon Chaney: El genio de la caracterización

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Desde pequeñito, Lon Chaney tuvo que aprender el arte de la pantomima. Sus padres eran sordos, y usando la pantomima pudo comunicarse con ellos. Pronto descubrió que amaba actuar, y comenzó a hacer giras de teatro con los actores más importantes de principios del siglo XX. Encontró el amor entre bambalinas. Se casó con la cantante Cleva Creighton, con la que tuvo a su único hijo. Sin embargo, en 1913 comenzó a hacer aguas el matrimonio. Cleva no soportó que todo terminase, así que decidió acudir al teatro donde Lon estaba dirigiendo una obra e intentó suicidarse tomando bicloruro de mercurio. Afortunadamente sobrevivió, pero su carrera como cantante terminó con aquel escándalo. A Chaney, también le pasó factura todo aquello y tuvo que reinventarse.

Lon Chaney en "El fantasma de la ópera".
«El fantasma de la ópera».

Lon consiguió trabajar para Universal Studios. Empezó con pequeños papeles, pero entre su talento y habilidad para relacionarse bien con directores y guionistas, pronto consiguió personajes de mayor peso. En 1917, era uno de los actores más valorados del estudio aunque no le pagasen lo que valía. Harto del mal sueldo, decidió probar fortuna como actor independiente. Fue a partir de 1918 cuando se reconoció plenamente todo su talento. Se comenzaron a suceder los grandes títulos, y su tremenda habilidad para caracterizarse se hacía famosa. 

Era un absoluto maestro del maquillaje. Aprendió mucho durante su época teatral, y después, igual que un alquimista, comenzó a experimentar con goma y alambres. Usó clara de huevo para simular un ojo ciego. Usaba diferentes tipos de alambres para agrandar sus fosas nasales o hacer más visibles sus glóbulos oculares. Él mismo creaba las prótesis dentales. Se llevó sus secretos a la tumba, ya que no consintió revelar nada ni a su propio hijo, el también actor Lon Chaney Jr.

Lon Chaney con su set de maquillaje.

Era absolutamente contrario al cine sonoro. Sin embargo, antes de morir, hizo la película “El trío fantástico” (1930,Browning) donde ponía voz a cinco de los personajes principales. Por si sentís curiosidad, podéis encontrar la película en Youtube. Eso sí, en inglés y con horribles subtítulos automáticos. Chaney poseía una voz versátil, de hecho también cantaba. Al final, si la vida le hubiera regalado más tiempo, creo que habría terminado amando y adaptándose con facilidad al cine sonoro. Tenía talento y una magistral capacidad de adaptación. Lon Chaney, murió a la edad de 47 años. Fue tan importante su legado al séptimo arte, que el tiempo no solo no borra su huella sino que la potencia. Un pionero en el mundo del maquillaje cinematográfico, que siempre fue recordado entre sus compañeros como un buen hombre que ayudó a los actores novatos que comenzaban sus carreras.

Lon Chaney dibujo.

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en psicologodecabecera.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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