Soy leyenda...

Hattie McDaniel, polifacética y filántropa

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Un 10 de junio de 1895 venía al mundo en Wichita la actriz Hattie McDaniel. Sus padres eran esclavos liberados, con trece hijos y muchas dificultades para salir adelante. Hattie era la más pequeña. Su madre cantaba gospel, y su padre tenía una pequeña compañía de varietés junto a dos de sus hijos. Pronto se unió a ellos la pequeña Hattie.

Tras el crack del 29, decidió marcharse a Milwaukee a ganarse la vida como pudiera. Consiguió un trabajo de asistente en el baño de mujeres en un hotel. Una noche, la suerte jugó a su favor. Todos los artistas que había contratado el hotel para amenizar a los huéspedes se habían marchado. Aún quedaba público, y el gerente pidió un voluntario para que cantase en el escenario. Hattie no lo dudó ni un segundo. Pidió una canción a la orquesta y la comenzó a cantar. Desde ese día formó parte del cuerpo artístico del hotel.

Tras un par de años, decidió instalarse en Los Ángeles en busca de un papel en el cine. Si para una mujer blanca ya era complicado, imaginaos para una de raza negra. El racismo estaba normalizado. Hattie tuvo que sufrir muchas humillaciones hasta conseguir su primer papel. Y también después.

Hattie McDaniel

Consiguió trabajar junto a Mae West en “No soy un ángel”, y en 1934 la Twenty Century Fox decidió contratarla. Trabajó en títulos tan interesantes como “La pequeña coronela” (1935, Butler), “El juez Priest( 1934, Ford) y Alice Adams (1935, Stevens). Llegó a hacer unas 300 películas, pero sólo fue acreditada en 80. Eran años infernales para los actores de raza negra. Su papel en el cine estaba limitado a interpretar principalmente criados y chóferes. También les daban personajes incultos y pobres que lanzaban chascarrillos a tutiplén. El Código Hays era muy claro al respecto: nada de romances interraciales ni de papeles violentos para los actores negros. 

Y entonces llega Mammy…

A pesar de todo ello, Hattie se convirtió en un rostro amigable y conocido para el público estadounidense. Esto hizo que Selznick se fijase en ella para interpretar a la querida Mammy de “Lo que el viento se llevó”. Gracias a Mammy consiguió algo insólito hasta el momento: que una actriz afroamericana ganase el Oscar a la mejor actriz secundaria. Recibió muchas alabanzas por su trabajo en la película, pero eso no evitó que siguiese recibiendo humillaciones únicamente por el color de su piel. Para empezar, no fue invitada al estreno de la película, y para terminar, en la gala de los Oscars fue relegada a una pequeña mesita apartada de todos.

Hattie McDaniel

A pesar de todo, ella disfrutaba del momento y de cuánto iba consiguiendo en su carrera. Muchos afroamericanos no sentían ninguna simpatía por Hattie. Consideraban que en el cine únicamente interpretaba a sirvientas que potenciaba la visión estereotipada y negativa de las mujeres negras. Hattie despachó a todos aquellos que la criticaban con la siguiente frase: «Prefiero actuar de sirvienta y ganar 700 dólares semanales que ser una sirvienta y ganar 7». Es posible que sea el primer zasca de la historia…

Su última voluntad…incumplida

McDaniel continuó trabajando sin parar en el cine hasta el año 49. En 1947, también protagonizaría en la radio el programa “The Beulah Show”. Una vez más fue pionera al ser la primera artista afroamericana en estar al frente de un show radiofónico. Un show que también fue llevado a la televisión, pero que Hattie sólo pudo disfrutar durante tres capítulos ya que enfermó gravemente. La polifacética Hattie McDaniel murió en 1952. En su testamento dejó escrito que deseaba ser enterrada en el cementerio Hollywood Forever.

Hattie McDaniel

Sin embargo, su última voluntad no se cumplió porque en dicho cementerio no aceptaban que negros y blancos fuesen enterrados juntos. A su funeral llegaron muchas coronas de flores de las estrellas de Hollywood que trabajaron con ella, pero solo se atrevió a acudir una: James Cagney.

Hattie McDaniel era una artista multidisciplinar. Hizo vodevil, comedia, drama…era una buena cantante y además componía. Aunque lamentablemente, para la mayoría del público solo es conocida por su papel de sirvienta en el cine. Por cierto, Hattie murió prácticamente arruinada. Se lo gastó todo ayudando a los compañeros que sufrían graves problemas económicos.

Hattie McDaniel

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en psicologodecabecera.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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