Soy leyenda...

James Caan, mucho más que Sonny Corleone

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James Caan nació en marzo de 1940. Sus padres eran alemanes judíos que emigraron al nuevo mundo huyendo del oscuro ambiente que se vivía en Europa. Los Caan tuvieron una hija más, Bárbara. 

James tenía un físico estupendo, así que en la universidad comenzó a jugar al fútbol americano. Cómo le encantaban las emociones fuertes, también se animó a participar en rodeos. Finalmente se sintió atraído por la interpretación y terminó graduándose en la escuela para actores de Neighborhood. Sus primeros pinitos fueron en pequeños papeles de series televisivas, la primera vez que trabajó en una película fue en «Irma la dulce» pero no apareció en los títulos de crédito. Su primer papel importante llegaría en 1964 con «Una mujer atrapada», junto a Olivia de Havilland. Cuatro años después lo contrató el grandísimo Ford Coppola para trabajar en «Llueve sobre mi corazón». En ella encarnaba a un ex jugador de fútbol americano con problemas neurológicos debido a una lesión. Coppola quedó tan encantado que tuvo muy claro que lo quería en «El padrino».

En un primer momento pensaron que encajaba en el papel que después interpretó Robert Duvall, pero los productores decidieron que debía ser Michael Corleone. Coppola se negó en redondo porque tenía muy claro que Michael sólo podía hacerlo Pacino, así que finalmente decidieron que era perfecto como Sonny. Y fue todo un acierto. Estuvo sublime, y llegó a interpretar una de las muertes más dramáticas del cine. Fue nominado al Óscar, pero no lo consiguió. Los 70 fueron los años dorados del actor, con títulos tan emblemáticos como «Rollerball» (1975, Jewison), «Un puente lejano» (1977, Attenborough) y «Thief» (1981,Mann). 

Caan ya llevaba un tiempo tonteando con las sustancias, pero cuando su hermana murió a comienzos de la década de los 80, cayó en una profunda depresión que le llevó a abusar de manera excesiva tanto de las drogas como del alcohol. Su caida a los infiernos le tuvo apartado del cine y comenzó a coleccionar deudas. En 1989 llegó la salvación para James con “Misery”. Su amigo, el director Rob Reiner, quiso contar con él porque creía en su talento y deseaba darle un estímulo para continuar adelante. Gracias a la brillante interpretación del actor como Paul Sheldon, consiguió salir a flote tanto emocional como económicamente. De hecho, no dejó de trabajar en cine y televisión hasta poco antes de morir. 

James Caan.

La complicada vida personal de James Caan

James se casó en cuatro ocasiones y tuvo cinco hijos. Entre ellos, el también actor Scott Caan. Sus matrimonios fueron muy cortos, excepto el último que duró diez años. Y es que el actor no era un hombre que creyese demasiado en la fidelidad. Cuando se divorció por primera vez, se quedó prácticamente sin nada. Entonces, su amigo Hugh Hefner le incitó a vivir durante un tiempo en la mansión de Playboy. Allí desparramó a lo grande, para él era un auténtico paraíso. Fue tal su enganche con cuanto disfrutaba en la mansión, que pensó en suicidarse porque creyó que después de aquello no podría tener nada mejor. Tras un año se fue e intentó volver a la realidad lo mejor que pudo.

La verdadera mujer de su vida fue Bárbara, su hermana. Siempre habían estado muy unidos, y ella le sostenía en los momentos que más dudaba de todo. Ella también dirigía la productora del actor. La muerte de Bárbara le dejó absolutamente perdido, sin deseos de seguir adelante, y con un gran afán autodestructivo. Afortunadamente, los buenos amigos consiguieron sacarlo del hoyo y encontró la forma de seguir disfrutando de la vida. El 6 de julio se nos fue uno de los más brillantes actores de Hollywood, se marchó a reencontrarse con su querida hermana Bárbara.

James Caan.

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en psicologodecabecera.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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