Desaparecidos pero no olvidados (Triun Arts)

Nathaly Salazar Ayala, cuatro años sin ti

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Nathaly Salazar desapareció el 2 de enero del año 2018. Es de origen ecuatoriano y nacionalizada española. Llevaba un tiempo viajando por latinoamérica, por placer, y también para informarse sobre cómo funcionaba el turismo por esa zona. Su plan era abrir un hostal en el noroeste de Quito para que lo regentasen sus padres mientras que ella y sus hermanas les mandaban turistas desde España. 

El 28 de diciembre llegó al hostal Pariwana, situado en la localidad de Cuzco. Nathaly les ofreció trabajar con ellos a cambio de que la dejasen quedarse a dormir. Aceptaron el trato. Un par de días antes de desaparecer, Nathaly habló con su familia para desearles un feliz año. También les comunicó que como le iban a caducar los tickes que había comprado para visitar las Salinas y Moray, probablemente iría el 2 de enero. Les dijo que no se preocuparan si no se comunicaba ese día con ellos ya que seguramente la cobertura sería pésima.

Después de tres días Nathaly seguía sin comunicarse. La madre intuyó que algo no iba bien. Su familia comenzó a preocuparse, y decidieron llamar a todos los hostales de la zona porque no recordaban el nombre en el que se hospedaba. Cuando por fin consiguieron contactar con el Pariwana, les dijeron que no sabían nada de su hija desde que se marchó el martes por la mañana. Como es lógico, cunde el pánico entre la familia. 

Se comunicaron con la policía de desaparecidos de Cuzco, no pudo ser una experiencia más deprimente. Los oficiales no quisieron aceptarles la denuncia porque, según ellos, su hija era una turista más drogadicta que estaría tirada en la montaña con su novio. Lamentable. Tuvieron que pasar 78 horas para que la policía aceptase la denuncia de la familia de Nathaly. 

El viaje de los padres a Perú

Los padres, tras poner la denuncia en España, decidieron viajar inmediatamente a Cuzco. La noticia había saltado a los medios de comunicación, y además del cónsul español y ecuatoriano, les esperaba la prensa. El cónsul español ,Víctor Murcia, los arropó en todo momento. También llegaron desde España un policía especialista en desapariciones y otro en homicidios. Esto no hizo que la policía local se mostrase más colaboradora, ya que insistían en que Nathaly era una drogadicta perdida por las calles de Cuzco. Los padres decidieron hacer su propia investigación junto a las autoridades españolas que les están acompañando, y consiguieron descubrir que una cámara de los alrededores había grabado a su hija cogiendo el autobús con destino a Moray. También pidieron ayuda al propio hostal Pariwana, el cual se la brindó hasta que la policía peruana amenazó al gerente para que no lo hiciera más. ¿Qué esconde este siniestro gesto de los cuerpos de seguridad peruanos?

Nathaly Salazar- Desaparecida

El vuelo del cóndor

El último lugar donde se sitúa oficialmente a Nathaly es en la tirolina que se realiza en el valle sagrado Inca. Se supone que se acercó al taxi que manejaba un tal Jainor para preguntarle dónde podía practicar la tirolina. Jainor le dijo que un amigo suyo, Luzgardo, era instructor y que podía hacerlo donde estaba él. Una vez que llegan, se encuentran con un grupo de turistas que posteriormente identificaría a Nathaly. Repentinamente comenzó a llover, y muchos de los presentes se asustaron. Como Nathaly era experta en este tipo de actividades, decidió pasar la última para poder ayudarlos a todos. Tanto Luzgardo como Jainor daban muestras de no tener mucha idea sobre el tema. Después de aquello, los turistas declaran que no vuelven a ver a Nathaly pero sí a Luzgardo conduciendo el taxi de Jainor. Todo muy extraño. Ambos hombres terminan siendo señalados como sospechosos de conocer la suerte de Nathaly y la policía finalmente los detiene.

La versión de Jainor y Luzgardo

Ambos hombres declararon que Nathaly estaba muerta. Según ellos, todo fue un accidente. La muchacha se estrelló contra un poste porque los frenos de la tirolina fallaron. Como Jainor iba detrás, terminó de rematarla con su cuerpo. Por esta razón, siempre según ellos, Jainor tenía un corte en la cara, varios golpes en el cuerpo y arañazos. Siguieron relatando que como tenían miedo de perder sus trabajos, cogieron el cuerpo de Nathaly y lo metieron en el maletero del coche. Después lo tirarían al río Vilcanota. El caso es que en el lugar donde ocurrieron los hechos no se han encontrado huellas ni sangre de la muchacha. El río ha sido rastreado palmo a palmo y allí no está el cuerpo de la joven. Aunque sí se encontraron cuerpos de otras personas, creen que también son turistas desaparecidos. 

Además, los sospechosos aseguran que eran las 18:30 cuando tiraron el cadáver al río a la altura del kilómetro 82. Sin embargo, se sabe que Nathaly se estaba wasapeando con un una amiga de España desde la 8 de la mañana hasta casi las 7 de la tarde. Mienten descaradamente. 

El geolocalizador de los teléfonos de Jainor y Nathaly marca que entre las 14:30 y las 20:00 se encontraban en Calca, a 40 kilómetros de donde sucedió el supuesto accidente de la muchacha. Tiempo después, los padres descubrieron que esa zona está dominada por el narcotráfico y los traficantes de personas. Uno de los lugares más peligrosos del país. Ni la policía es capaz de entrar.

El horror: muchas preguntas y ninguna respuesta

Los padres de la muchacha viajaron a Cuzco un total de 5 veces. Adquirieron un abogado que les representara en el juicio contra los dos presuntos asesinos. Su primer abogado, además de ser un corrupto, les introdujo la idea de que quizás su hija había sido sacrificada para agradar a la madre tierra. Incluso les aconsejó que leyesen el libro de Vargas Llosa, “Lituma en los Andes”. Aquello era suficiente para volverse loco de angustia y de dolor. 

Alexandra, la madre de la joven, nunca se ha creído la versión del accidente. Ella siempre pensó que habían vendido a su hija, pero jamás se le pasó por la cabeza que las personas podían desaparecer para ser sacrificadas. Con el tiempo, se les fueron acercando confidentes que les contaban secretamente todo el horror que estaba sucediendo en Cuzco. Las personas desaparecían y la policía no se inmutaba. Muchos son turistas. A estos, después de tres meses se les da por muertos y mandan el certificado de defunción a sus familias. En realidad no han realizado investigación alguna. La mayoría de los lugares turísticos de Perú no tiene licencias, y en el caso de que un cliente sufra un accidente se desentienden.

Los ciudadanos que intentan que las cosas cambien, son amenazados o directamente asesinan a uno de sus familiares como advertencia. El terror impera y no existe un lugar al que puedan acudir en busca de ayuda. Todo está corrompido. 

Jainor y Luzgardo: 11 años de prisión

Tras el juicio, Jainor y Luzgardo fueron sentenciados a 11 años de prisión por homicidio imprudente, ocultar el cadáver y robo. Es decir, se dio por buena su versión. El juicio fue un absoluto calvario para la familia de Nathaly. Tuvieron que enfrentarse a que se ocultaran pruebas, otras fueran distorsionadas, y también a las presiones de fiscales y abogados. Todos se conocen, e incluso algunos son familiares. En una ocasión, el abogado de los condenados se acercó a los padres de la chica para pedirles 10.000 dólares a cambio de revelarles dónde está su hija. Lógicamente denunciaron este hecho. Aunque para continuar con la denuncia exigieron que los padres fueran a Perú para que les hicieran ciertas pruebas psicológicas. Arguyeron que quizás la situación que estaban viviendo les había trastornado y por eso habían denunciado al abogado defensor. Obviamente era una trampa para que volvieran a pisar suelo peruano. Se consiguió que la prueba se hiciese en España. Estaba claro que la vida de Alexandra y su marido corrían peligro en aquel país. 

La pena de 11 años se consideró desproporcionada, y al final se redujo a 7. Estarán libres en el 2023 y podrán seguir haciendo de las suyas.  Alexandra sabe que el juicio estaba amañado, ya que tanto fiscal como abogado defensor habían llegado a un acuerdo para que los dos delincuentes salieran de la cárcel en poco tiempo. No pueden esperar mucho más de la justicia peruana, aunque no pierden la esperanza de que algún día puedan encontrar a Nathaly.

Triun arts charla con Alexandra, madre de Nathaly

Triun pudo conseguir que la madre de Nathaly hablara con él. Alexandra es una mujer extraordinaria. Su fuerza es inmensa, tiene cada dato del caso de su hija en la cabeza. No se olvida de nada. Lo cuenta todo con entereza y dolor, agradecida que que nos interesemos por Nathaly. Abajo os dejo la entrevista, donde cuenta todo el calvario que han estado viviendo mucho más detallado. Abrazo fuerte, Alexandra.

Susana Alba Montalbano - Escritora y articulista en psicologodecabecera.com. Amo el arte, los artistas y que me leas tú.

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