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Soy leyenda...

Si el rock ha muerto, Miguel Ríos es un zombi

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Del verano de 2011 conservo, solamente, un recuerdo: yo tenía once años y era el octavo pasajero del coche de mis tíos que circulaba camino de una playa malagueña. Lo de ser el octavo pasajero no tiene nada que ver con Alien, sino más bien con que el verano lo relaja todo, también las normas de tráfico y en nuestro afán por llegar todos juntos a la playa, los tres más pequeños (mi hermana, mi primo y yo) viajábamos sobre las rodillas de los pasajeros de detrás. En fin, el caso es que desde esa posición privilegiada pudimos ver (quizá no lo vimos, pero nuestra memoria así lo ha reconstruido) las manos del copiloto sacando de la guantera un CD e introduciéndolo en la radio del coche. Una portada azul, un señor con el brazo en alto (y pinta de rockero crepuscular) y el título, Bye Bye Ríos (Gira de despedida), iban a grabarse en nuestro cerebro de niños casi tanto como los acordes del tema que abre el álbum, “Los marginados del Rock”. Es absurdo, pero tres niños de once, doce y trece años pueden sentirse plenamente identificados con un señor de sesentaisiete (a los hijos del rock and roll, bienvenidos). A partir de ese día y en lo que quedaba de verano, solamente se escuchó ese disco en los trayectos en coche y, al bajar, se seguía cantando a capela (guitarreo incluido).

Portada del álbum de 2011 Bye Bye Ríos

Lo primero que llega es la música, y luego, todo lo demás. Por eso no fue hasta pasados unos días cuando supimos que ese señor que cantaba se llamaba Miguel Ríos y que el concierto que estaba grabado en ese disco no era sino un homenaje a otro que se llamó Rock&Ríos y que tuvo lugar, ni más ni menos, que en 1982. ¡Ah!, y lo más importante: era de Granada, como nosotros (en la familia corrían rumores de un romance juvenil entre el rockero y una tía abuela nuestra… pero eso es otra historia).

Según la RAE, un zombi es una “persona que se supone muerta y reanimada por arte de brujería con el fin de dominar su voluntad”. Veamos si Miguel cumple los requisitos:

1- Persona que se supone muerta: hace más de medio siglo que algunos dicen que el rock ha muerto (yo sospecho que quieren matarlo) así que sí, la música de Miguel debería estarlo.

2- Reanimación por arte de brujería para dominar su voluntad: ¿es que hay una forma mejor de definir el rock?, ¿no parece poseído un melenudo con guitarra?, ¿los ochenta años de Jagger no parecen cumplidos por arte de brujería?, ¿acaso no canta Miguel Ríos aquello de: “necesitamos muchas manos pero un solo corazón para poder intentar el exorcismo”?

Por todo esto, a nadie le ha pillado por sorpresa que Ríos anuncie ahora una gira, a sus 79 años, para conmemorar los cuarenta del Rock&Ríos. Los conciertos comienzan en Palma de Mallorca el próximo 12 de agosto y recorrerán quince ciudades españolas pasando, por supuesto, por su Granada (el 7 de octubre).

Así que no, no hay duda, debemos de estar ante un zombi (un zombi con chupa y vaquero apretado) porque este hombre es inmortal y los demás, simples mortales, nos conformamos con verlo resucitar de vez en cuando.

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