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¿Covid-19? Ya pasó

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Hace 859 días que enfermé de la Covid-19, y aún preguntándome la gente que qué tal estoy, para una gran mayoría —incluidos quienes me lo preguntan— esto ya pasó.

Siento mucho tener que recordarles que no. El SarsCov2 vino para quedarse, la gente seguirá enfermando, y cada infección puede provocar que la Covid-19 se prolongue sin cura indefinidamente como nos pasa a casi 2 millones de españoles. Solo hay una forma de no enfermar de Covid-19 crónica: no infectarse del SarsCov2.

Hace unos días, propuse a la alcaldía de mi pueblo de veraneo dar una charla sobre la LongCovid. Les pongo en situación. Yo estaba en la piscina con mis dos churros haciendo mis ejercicios de rehabilitación acuática, (porque entre otras cosas tengo intolerancia al ejercicio físico, por lo que no puedo nadar), y la alcaldesa que estaba en el agua, por la amistad que nos tenemos, me ayudó en varios momentos a sujetar los churros, a ponerme de pie y guardar el equilibrio, a llegar al borde de la piscina, a salir del agua… 

   —Qué faena, Maite, como te ha dejado la Covid. Ya sabes, cualquier cosa que necesites…

   Vi la oportunidad de proponerle una conferencia sobre la LongCovid, su respuesta inmediata fue:

   —¡Quita, quita! ¡Eso ya pasó! Ahora tenemos que olvidar estos años de pandemia y vivir. 

   Sentí una gran pena, no por mi situación, sino por esa afirmación: OLVIDAR. 

Casi 36 millones de europeos padecemos LongCovid, tenemos infinidad de síntomas y de un tiempo a esta parte se nos ha sumado un síntoma más que es realmente muy grave: la INVISIBILIDAD.

Nadie que padezca de LongCovid, ni su entorno, puede olvidarlo. La invisibilidad trae consigo la estigmatización y la negación de la enfermedad. La única forma de que esta enfermedad se reconozca y se investigue es visualizarla y crear conciencia social.

Los enfermos de Covid prolongada no podemos olvidar que estamos enfermos; los dolores, la fatiga crónica, la niebla mental, las taquicardias, la visión borrosa, los temblores corporales, la movilidad reducida… estos, y muchos síntomas más de entre doscientos y pico de la LongCovid, nos impiden olvidar. Síntomas degenerativos e incapacitantes, que empeoran, y a los que poco a poco se suman otros síntomas. No, la Covid-19 no pasó; vino para quedarse.

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