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Soy leyenda...

Robbie Robertson: el adiós a un músico que primero fue fan

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Robbie Robertson en concierto

Este miércoles, la familia del célebre músico canadiense, Robbie Robertson, a informado sobre su deceso, a sus 80 años. Quien se encargó de hacer pública la noticia fue su mánager, que dijo: “Robbie estaba rodeado de su familia en el momento de su muerte, incluyendo a su esposa. En lugar de flores, la familia ha pedido que se hagan donativos a las Seis Naciones del Grand River, para apoyar la construcción de su nuevo centro cultural”.

Robbie fue un gran aficionado por la música, incluso antes de que ésta lo hiciera famoso. En su libro “Testimony“, que ahora corre alto riesgo de convertirse en best seller, a partir de su deceso, el guitarrista comenta muchos secretos y anécdotas de su vida. Y, entre ellas, podemos entender que era un adorador de los grandes músicos de la época (1950). En esas páginas él se preguntaba si no había algún juego del destino en el hecho de que artistas de la talla de Elvis Presley, Robert Johnson o B.B. King hayan nacido en la misma ciudad, Memphis, con un mismo río disparando sus canciones, el Misisipi: “¿Qué poción mágica contenían sus aguas?”, esboza.

La carrera musical de Robbie Robertson

Con la necesidad de independizarse de su familia, Robbie Robertson vendió su Stratocaster cuando tenía 16 años. Aunque, más allá de sus deseos de ser él mismo contra el mundo, le debe a su familia su innata capacidad para contar historias, a su vez heredada por su madre, de las tribus mohicanas. Su próximo paso en la música fue convertirse en guitarrsita rítmico de The Hawks, banda de Ronnie Hawkins. Y, tras decenas de presentaciones robándose la admiración del público, se lanzó como solista.

Así fue que Bob Dylan le pidió que se sumara a su equipo de músicos, pero Robbie aceptó bajo una condición, y era que toda su banda fuera el soporte de Dylan, y no solo él. El posteriormente Nobel de Literatura aceptaría. Aquí le tocó a Robertson ser testigo del abucheo y de la indignación que el público manifestó en innumerables ocasiones contra Bob, por haber “traicionado” al folk, ya que estaba tocando con una banda de rock and roll.

A partir de allí, finales de los ’60, se dedicaría a The Band, la gran banda de rock de su vida que, en realidad, tenía sus bases en la formación de The Hawks.

El último vals y Martin Scorssese

Robbie Robertson en The Last Waltz

Promediando los años ’70, los miembros de la formación comenzaron a realizar trabajos en solitario. Así, Robertson pensó en un último concierto, para que luego todos tomarán caminos por separado y, tal vez, en un futuro, reagruparse. El Día de Acción de Gracias de 1976 fue la fecha para aquel espectáculo, en Winterland Ballroom de California. Luego de cenar, The Band brindó un show junto a destacados músicos como Bob Dylan, Eric Clapton o Neil Young, entre otros. Lo más destacado de aquella velada fue que Martin Scorssese fue contratado para rodar el concierto, que luego fue publicado como un documental. El prestigioso director elaboró un guión de 200 páginas en las que se establecía qué estrofas cantaba cada artista, y en qué canciones. Lo mismo hizo con la música.

A partir de allí, Robbie Robertson desplegó su repertorio como solista, incluyendo valiosos aportes a películas, como el caso de El Lobo de Wall Street, en la que fue productor ejecutivo musical.

Licenciado en Comunicación Social. Redactor. Contador de historias. Yo pongo el significante, tú el significado.

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